21 de febrero de 2019

Cuchillería variada IV

Hola, como en años pasados me estoy dando cuenta que se me volvió a olvidar el aniversario del blog el 4 de este ventoso y a veces aún frío, a veces ya cálido mes, voy a seguir haciendo un repaso por algunos cuchillos esta vez agrupados en un tema, no muchos porque como ya dije el año pasado quiero poner por lo menos una entrada al mes y hay que saber prodigarse.

Pseudo-Japonesidades.


El Kiridashi es una herramienta tradicional de carpintería japonesa que se ha popularizado en la cuchillería occidental actual como pequeña herramienta de corte para cualquier propósito que necesite de precisión, no sé bien como definirlo para eso está San Google, pero es una pequeña hoja triangular de grosor generoso con el filo a unos 45º o algo menos con respecto al mango, puede ser incluso solo una pletina cortada en dicho ángulo, como es habitual en la cuchillería nipona el filo es asimétrico hecho con un solo bisel y desplazado a un lado, normalmente el derecho para usuarios diestros. En mi caso yo no me compliqué e hice una geometría occidental normalita, porque tampoco tengo una fascinación ciega hacia esa cultura como suele ser normal en mi generación coronada por diademas con orejas de gato.

Se probó contra mis carnes cuando lo recificaba, a satisfacción.
El primero es un kiridashi muy sobrio, hecho de "san-mai", término también japonés que ha trascendido al vocabulario cuchillero mundial para referirse al sistema de tres partes caldeadas: una central dura para el filo y dos blandas a los lados que le sirven de soporte. El centro de acero 5160 y los laterales de hierro: 



Excesivamente simple, negro de forja solo con los biseles pulidos y revelados en cloruro férrico para mostrar el contraste entre el hierro y el acero, y sin más aderezo que su vaina, me gustó especialmente. Se fue como parte de un trueque que hice con un amigo a cambio de astas ce cérvido.


Otro del mismo material, pero con un mango hecho de cuernos: una punta de venado y una pequeña pieza negra de vaca, también tiene su atractivo:


Este si que tiene la geometría tradicional con el filo desplazado a la izquierda puesto que lo hice para una amiga zurda que hace grabados en madera.


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Pasemos al plato fuerte.
Hace poco una querida amiga me recomendó en una carta (si, mantengo correspondencia en papel, mi modernillo interior tenía que vanagloriarse innecesariamente) un documental que lleva por titulo original: "Jiro Dreams of Sushi", a quien le interese puede buscarlo, solo diré que trata de sushi y trabajo y terminé llorando. 
Por eso me entraron ganas de hacer esto: un cuchillo de cocina de formas pseudo japonesas pero de geometría occidental corriente, la silueta cuando menos es lo que se denominaría "gyuto", un cuchillo  grande y generalista de chef. La hoja es de acero 5160 forjado, el mango está formado por un separador de aluminio, un tramo de asta de venado y una pieza de madera de encino, todo sellado con cianoacrilato para alejar el fantasma de la humedad, las piezas están pegadas con resina epóxica y aseguradas a la espiga con un remache pasante de hierro, aunque el método de armar los originales es simplemente meter la espiga en la madera rodeada al inicio con una virola que sujeta todo a presión. Su mayor particularidad es que le grabé por electrólisis un pez sacado de un grabado del artista japonés del siglo XIX Utagawa Hiroshige.





Desde la espiga la hoja arranca en 8 mm pero se afina rápidamente, en el último tercio transcurre en 1 mm y aún menos cerca de la punta, con un filo que afeita sobra decir que atraviesa los alimentos sin sentirlo. 





Me gusta mucho este cuchillo, la verdad. Traté de usarlo aunque fracasé de inmediato porque en mi humilde cocina no necesito procesar nada que justifique usar esta bestia y resulta excesivo, ya estoy sobrado con otros mas pequeños. Este con sus contundentes y ornamentados 40cm pide a gritos filetear un atún gordo y de buen tamaño, que quizá jamás aparezca....

En fin, nos estaremos leyendo pronto con otro recuento de cuchillos u otra cosa que se cruce en el camino. Saludines.


26 de enero de 2019

Cuchillería Variada III

Ola ke ase. Estamos estrenando año y todo eso, yo sigo forjando aunque soy culpable de tener el blog en total abandono, es momento de darle vida y publicar algo que ya está bien entrado el año y hay que estrenarlo.

Aunque tengo varias cosas ya las iré mostrando, por ahora voy a centrarme en dos trabajos de especial envergadura. El primer trabajo forma parte de mi serie "Der Metzgermeister", es una cuchilla, hachuela, hacheta, machete, macheta o lo que sea dependiendo de como le llamen donde vivas siempre que sea un lugar donde se come carne, específicamente cerdo, osea donde se come, a secas. La clásica herramienta de carnicero, a diferencia de las que he hecho antes con forma rectangular y filo muy recto ésta tiene el filo curvo y punta elevada, también es de hoja mas ligera y fina que aquellos monstruos, pero sigue siendo perfecta para antagonizar con huesos.


Lo especial en este caso es que en la hoja le grabé por electrólisis (tal como ya lo hablamos antes) un orgulloso y viril verraco en homenaje a uno así que me atacó cuando era niño, puesto a escala sería como si hoy se me echara encima un hipopótamo, que bellos recuerdos...


Por lo demás está hecha de acero 5160, o sea vulgar ballesta automotríz, a pesar de estar pulida la dejé medio bruta de forja, con el perfil del lomo muy tosco y una "cola" para poder colgarla, las cachas son de madera de huizache (una madera preciosa, dura y tan densa que se hunde en el agua y el aceite ni la penetra prácticamente, cuando llevé el tronco a la maderería a cortarla la máquina se paró varias veces y tiraba chispas) y los remaches de aluminio.




Ahora vamos al plato fuerte. Lo siguiente es un cuchillo tipo Bowie, está hecho de cinco capas soldadas a la calda y voy a explicarlo como un sandwich, un sandwich muy jodido: jamón de acero 1070, mayonesa de hierro y panes de acero 5160. Tengo algunas fotos del proceso:











Y finalmente el cuchillo terminado ya con todos sus tratamientos térmicos, revelado en cloruro férrico viéndose una bonita franja ondulada y clara del hierro entre los aceros. Guarda de bronce fundido, está fijada entre el botón y dos piezas de hierro remachadas a la espiga y eso queda oculto por arandelas de cuero estabilizadas con cianoacrilato, el mango de madera de huizache también va remachado a la espiga, amén de estar todo pegado con resina epóxica. 







Y finalmente en vídeo, que se lo merece:


Éste me gusta aún más que la hachuela porcina y me anima especialmente a continuar haciendo cuchillos y ser menos millenial vaporoso.
Y eso es todo por el momento, ya me voy a dormir porque pasa de la una de la mañana y tengo varias cervezas en la panza, además los putos Grises han empezado a molestarme en las madrugadas, pero si  no te asustas y al contrario, te enojas y los amenazas te sacudes la parálisis que te inducen y se van cagados encima. Y hay que levantarse a seguir con sueños cuchilleríles. Feliz año para todos.

24 de diciembre de 2018

Feliz Navidad.

Hola, les deseo felices Navidades y todo eso que dice la gente, he andado muy ausente pero sigo operativo.


Eso que uso de encendedor y golpeo intentando aumentar de anchura y reducir de altura será el pomo de una espada, ya iremos hablando de eso luego.

¡Saludos!.

23 de octubre de 2018

El Renacimiento De Un Cuchillo.

Ola ke ase 

Sigo vivo y todo eso, hoy mostraré algo simplísimo; un cuchillo que saqué de un viejo pedazo de machete roto. Si estás de bajón y crees que no puedes arreglar tu vida mira este pedazo de mierda que apareció enterrado, ahora hasta brilla.
Mi padre encontró esta cosa enterrada a poca profundidad en un solar que ocupó una casa antigua cuando plantaba una pequeña higuera, se trata de un machete roto con muchas señales de uso y abuso, es obviamente industrial aunque cualquier marca se ha perdido, juro que estaba mucho peor y no le tomé una foto en su estado original lleno de óxido esponjoso sino hasta que ya lo había limpiado algo con el cepillo de acero:



Como me gusta restregarle en la cara a la gente que puedo hacer cosas en apariencia muy complicadas -aunque en realidad sean bastante simples- e injustificables como por ejemplo hacer un cuchillo útil y medianamente bonito a partir de una base tan improbable, decidí poner manos a la obra.


 Es un proceso igual al de otro cuchillo que hice antes a partir de una hoja vieja, aunque la verdadera novedad es que hoy el paso a paso viene, cómo no, en producto audiovisual para el menor desgaste neuronal de la audiencia: 



Fuí bastante descuidado, no preví nada en cuanto a diseño, hay cosas que no cuadran como la posición de los remaches y todo en este cuchillo es muy básico, pero el resultado es a todas luces mejor de lo que podría esperarse de ese cúmulo de óxido; sobre todo me gusta que el filo tiene una linda linea afalcatada producto de lo mucho que fue afilado en su vida pasada

Tomó un excelente filo y lo retiene muy bien, no le crean a los youtubers que recortan una hoja de cualquier cosa y tienen la necesidad de ponerla al rojo y enfriarla en aceite sin importar su dureza inicial para dar espectacúlo, incluso en este caso el temple original está como si nada, no es algo que se vea afectado por la herrumbre o el tiempo, en todo caso el único prejuicio del óxido sería el de haber carcomido tanto que la pieza ya no sea estructuralmente apta para el reciclaje, afortunadamente en este caso si; tuve buena suerte, tan solo un par de décadas más y no me hubiera servido.



Eso es todo por ahora.... ¡Se acaba el año y tengo tanto por hacer!, va a ser una recta final movidita en muchos aspectos y estaré aquí reportando. 



Saludines.

26 de agosto de 2018

Transformación, 1 = 2.

Hola. Intentaré publicar algo si es que sobrevivo a los embates de los putos zancudos ,ah no, putas, porque solo las hembras necesitan sangre para fabricar sus huevos.

Estoy en una de mis etapas maníacas con buena productividad, así que espero estar publicando mucho próximamente. Hoy repasaremos algo sencillo, una transformación o reciclaje de un viejo cuchillo en dos cuchillos nuevos.
Una persona apareció con un cuchillo y una pequeña asta de venado para pedirme que le hiciera un cuchillo nuevo con tales elementos, es algo bastante normal; gente que ya ha comprobado las propiedades de una herramienta quiere transmitirlas a una nueva usando ese material, no importa que uno les explique que se puede hacer una hoja nueva igual de buena o aún mejor, sobre todo cuando quieren transformar cosas que valdría mas la pena dejar en su estado original, simplemente prefieren ir a la segura con un acero conocido.
Se trataba de un cuchillo de carnicero de clásica silueta, es un tipo de cuchillo artesanal o más bien de pequeña industria muy común en México sobre todo en décadas pasadas (si pequeño millenial, hubo un época anterior a las importaciones baratas masivas cuando muchos artículos de necesidad se fabricaban nacionalmente), no tenía marcas pero este tipo de cuchillo aun lo fabrican en Sayula Jalisco o León Guanajuato en distintos talleres (el del Maestro Molina que visité en enero, por ejemplo), acero al carbono forjado con un patrón de estrías marcadas que le confieren rigidez a la hoja a pesar de su bajo grosor, cachas de madera dura, remaches de aluminio y ya está.


Se me pidió hacer un cuchillo de "a una cuarta", aproximadamente 23cm, pero en vista del material disponible sugerí hacer ese y otro mas chico, y de paso usar toda el asta menos las puntas. Así que acomodé la silueta del cuchillo principal para luego resolver el secundario con lo que quedara.




Fué algo realmente simple, recortar poco a poco y enfriando con agua constantemente para no perder el temple, desbastar los filos de la misma manera, pulir un poco y armar unos conjuntos mínimamente armoniosos. Aparte del asta usé maderas de huizache y mezquite, las guardas son de aluminio, no es un material tradicional ni uno que yo use habitualmente, aunque en este caso me parece divertido el contraste con los demás elementos, y en estas guardas me gusta su aspecto masivo pero siendo muy ligeras a la vez. Todo va pegado con resina epóxica, no tomé fotos pero realicé muescas en las espigas de las hojas para que la resina pudiera anclarse firmemente. El grande marcó 24 cm y el chico 19 cm.
He de mencionar que son cuchillos que irán a trabajar intensivamente en la matanza y procesamiento de ovinos y caprinos, que era precisamente el oficio del cuchillo primigenio donde se distinguía por su dureza y retención de filo a la hora de vérselas contra los tejidos adiposos, sin embargo era demasiado grande e incómodo para el usuario, así que en esas nuevas formas todos esperamos que la faena sea mucho mas amigable y de mejor calidad, y sobre todo, estéticamente superior a las herramientas del resto de mortales.




Y eso es todo por esta ocasión, tengo en puerta otro proyecto interesante de restauración de una vieja herramienta, así que nos estaremos leyendo pronto.





15 de agosto de 2018

Forja de hacha vikinga, vídeo.

Hola, ultimamente ando muy productor de vídeos siguiendo mi extraña, tímida y tardía transmutación en youtuber.

En esta ocasión muestro el proceso de fabricación de un hacha vikinga, nada nuevo en el blog, un hacha tipo L en la tipología del profesor Jean Petersen, casi igual a una que mostré hace unos meses.


Un hacha muy simple, forjada de una sola pieza de acero reciclado de un eje de transmision o palier de camión, ya saben; reciclaje, época post-industrial y pobreza a tope. Aunque ésta es mas grande que la anterior, con el cabo mas largo y ya se le puede denominar propiamente "danesa", de las que hice hasta ahora es mi favorita, lástima que tenga que desprenderme de ella.


Sigo siendo un total amateur, pero cada vez voy entendiendo mejor algunas cosas de este oficio, incluso estoy considerando dedicarme un tiempo a hacer exclusivamente hachas, que es un tema suficientemente amplio como para no salir de él toda la vida, y faltarían vidas para seguir. Como tengo prisa y de momento nada más que contar, les dejo el vídeo:





Un saludo.

25 de julio de 2018

El Origen del Tomahawk.


Hola, mis muy estimados lectores. Si, ya sé que se me pasó un mes entero y casi otro sin publicar, pero soy un millenial repugnante poco serio y sin tolerancia a nada, así que una recaída era de esperarse, pero finalmente heme aquí. Aviso que el plato fuerte de ésta entrada es un vídeo que he subido a YouTube, pero como esto es un blog y no quiero salir a deshidratarme con el puto calor que hace voy a mantenerme al fresco de mi centenaria casa de adobe y escribiré un poco.

Seguiremos con el tema de las hachas, hoy tratamos sobre el origen del famoso tomahawk, un arma-herramienta que mis lectores habituales saben, me produce particular interés.

San Isaac Jogues y compañía a punto de entrar a la gloria cortesía de los mohawk, resulta curioso que les van a golpear las cabezas con sus hachas de revés, no querrán ensuciar demasiado, supongo.

Para los expedicionarios, colonos y especialmente para los comerciantes europeos las herramientas metálicas eran una moneda muy útil a la hora tratar con gente que vivía en un mundo de piedra, madera y hueso (hasta que decidían emplearlas contra ellos mismos), en general el hierro era un elemento raro y valioso en América que siendo relativamente económico en Europa podía reportar muchas ganancias al llevarlo e intercambiarse por productos valiosos, principalmente las pieles, a fin de cuentas todo metal que pudiesen obtener los indígenas tenía que ser vía los europeos, ya fuera comprado o robado;  de hecho esta situación se extendió por siglos y no eran solo los indios los que dependían del metal del Viejo Mundo, también los colonos europeos y sus descendientes, puesto que las metrópolis impusieron una fuerte protección al metal usando sus colonias como mercados donde vender la producción propia o la que revendieran sus comerciantes, si existía la artesanía de la transformación del metal en objetos útiles pero el hierro bruto no se podía producir en el continente so duras penas. 
Así los primeros tomahawk provienen de hachas que los europeos comerciaban con los indígenas, sobre todo hachas de tipo vizcaíno, que tenían su origen tanto de la zona vasca de Francia como de la española, importante centro metalúrgico del momento gracias a su sistema de ferrerías:  


Lo que salía de estas industrias eran productos económicos que se podían comprar en grandes cantidades, probablemente inacabadas y toscas para que salieran más baratas, pero no por ello de mala calidad, era común en Europa (en amplias regiones de Asia y África incluso al día de hoy) comprar en los centros metalúrgicos productos como las hachas, cuchillos y todo tipo de herramientas y armas en un estado bruto, disponibles desde una tosca pre-forma para terminar por propia cuenta hasta casi o netamente acabados, lógicamente el precio iría en aumento de acuerdo al nivel de avance, luego se llevaban a otros centros de población donde se terminaban en talleres locales para su comercialización final, agilizando todo y evitando la parte mas pesada del trabajo, el producto terminado exhibía el cuño de el taller final, eso de la sub-contratación económica no es cosa de hoy.

Sobre todo los franceses comerciaban estas hachas con los indios desde el siglo XVI, pero también los ingleses obteniéndolas de la misma zona, y en mucha menor medida los españoles, incluso los ingleses llegaron a llevar ese tipo de hachas a Australia donde terminaron en manos de los aborígenes. Por otro lado de los ingleses y holandeses y los mismos franceses los indígenas norteamericanos obtenían también hachas navales o de abordaje (ver la entrada al respecto del Amo del Castillo), armas-herramientas reglamentarias de las marinas de guerra de la época que tampoco faltaban en los navíos civiles por su eminente utilidad, éstas darían lugar a los más famosos  tomahawk con punta en la parte trasera, pero eso es material para otra entrada.

Como se trata del origen solamente, no entraré en como adquirió su nombre de origen indio y se incorporó a la cultura estadounidense llegando por ejemplo a ser parte de la panoplia del soldado yanqui actual, todo eso da para una entrada a parte. A quien le interese la historia del primigenio comercio de hachas en América recomiendo encomiablemente éstas webs, unas verdaderas minas de oro sobre el tema: 

Regresando a las hachas vizcaínas, se trata de hachas de diversos tamaños, desde muy pequeñas y estrechas como la que mostraré, muy adecuadas para llevarlas colgadas al cinto sin que su poco peso agobie, y además de herramienta para usarlas como armas aterradoras, hasta hachas muy grandes y robustas, de filos anchos para las más pesadas labores de tala. La característica más importante de estas hachas vascas es su perfil, pues el arranque de la hoja no ocupa toda la longitud del alto del ojo dando lugar a una especie de muesca angular en la parte inferior de la hoja, aunque más que una muesca de trata de un alargamiento del ojo llamado "salvamango", aumentando su superficie de contacto con el mango; el filo puede proyectarse hacia abajo superando el nivel del ojo, a veces incluso el lomo cae curvándose llegando en algunos casos, a tener una especie de joroba:




En el siguiente vídeo podemos ver la forja tradicional en de un hacha de este tipo en Aragón, muy cerca de la zona que nos ocupa. No es lo que yo he hecho pero lo intentaré en el futuro, es una verdadera belleza:


El ojo tiene una ligera forma de cono con la base en la parte superior, el cabo entra por arriba y se desliza hasta topar cerca de su propio extremo como en los picos, la forma sin lugar a dudas más segura de encabar un hacha, y también la más fácil pues bastaba labrar con un cuchillo o con la misma cabeza de hacha cualquier rama de madera dura hasta lograr el ajuste e introducirla, un detalle muy importante en un territorio donde las herramientas no estaban sobradas precisamente. Fue un diseño que llegó para quedarse: influenció a las futuras hachas de Canadá y los Estados Unidos y es el tipo de hacha predominante en Latinoamérica, debió ser el más favorecido por los españoles o probablemente el tipo más fácilmente disponible a la par que de mejor calidad a la hora de traerse una herramienta tan vital como el hacha a una vida nueva en un continente desconocido, y cuando empezaron a forjarse acá fue siguiendo esas mismas formas. Es el tipo de hacha que siempre he visto por aquí, tanto en ejemplos antiguos de herrero como en industriales viejas y nuevas, y la gente del medio rural que de verdad las usa lo prefiere despreciando otras tipologías producto de la globalización del comercio actual, yo creía que era solo costumbre pero no, la manera de trabajar va en consonancia con la forma de la herramienta.


Catálogo de una empresa sueca de hachas a mediados del S.XX, presenta las hachas que fabricaban específicamente para el mercado latinoamericano apegándose a los estilos locales, todas de claro origen vasco.

Ahora bien, como decía al inicio esta entrada trata sobre un hacha que forjé a semejanza de las pequeñas hachas de comercio que originaron el tomahawk.  Mi hacha adolece de muchas de las características de las vizcaínas tradicionales, para empezar no la forjé como debió ser; con una pletina doblada en U y una pieza central de acero para el filo, sino que perforé el ojo en un bloque de hierro y soldé una pletina de acero para el filo, tampoco tiene ojo cónico y está encabada con cuñas, resolví la forma con corte y desbaste cuando debería ser puramente forjada….. En fin, pero al menos de lejos puede que de un aire a lo quería emular: algo por ejemplo como  una pequeña hacha vizcaína que cayó en manos de un indio de Los Grandes Lagos, quizá trocada a los comerciantes franceses por pieles de castor y que pasó en sus manos a ser una herramienta todoterreno y una temible arma a la hora de salir a buscar las piojosas cabelleras de sus enemigos. Entonces sin más les presento el vídeo (sí, es laaargo pero así de ambicioso soy con mi capacidad para atraer atención):


Y eso es todo, intentaré no volver a ausentarme tanto tiempo, y me voy porque tengo pendientes mas temas hachiles.


Saludos.