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13 de marzo de 2023

Cuchillo estilo Joe Keeslar.

Hola a todos, hoy hablaré de algunas cositas que para mi son innovaciones.

Como publiqué hace un tiempo ya tengo un tornillo de herrero, así que pude probar hacer algo que tenía mucho tiempo queríendo hacer pero no podía: un cuchillo estilo Joe Keeslar. El señor Keeslar es un legendario cuchillero estadounidense con un estilo propio muy característico; sus cuchillos tienen una guarda o tope para apoyar la mano formado por un engrosamiento forjado en la misma pieza, lo que les da un agarre muy cómodo y seguro aún al realizar tareas que requieran bastante fuerza y movimientos como clavadas y apalancamientos, y les confiere un aspecto muy suyo.


El cuchillo que hice aprovechando una lima gastada es un Bowie muy simple con ese tope forjado y vaceos cóncavos, pese a que pueda parecer masivo porque el lomo mantiene al espesor original de la lima, este tipo de geometría hace que corte con una facilidad aterradora.





la siguiente innovacion es que las cachas son de micarta, un material que estoy explorando, muy fácil de hacer consiste en capas de tela embebidas en resina poliester y prensadas, una vez seca es dura, completamente impermeable y muy resistente, se puede cortar, desbastar, agujerear etc. Exprimentar con las combinaciones de colores y descubrir su aspecto al pulirla es muy divertido.


En este caso hice acopio de ropa vieja en colores "otoñales", varios tonos de marrón, naranja y verdes oscuros para mantener cierta coherencia, incluso buscando algo parecido a un camuflaje, el resultado me gustó aunque los tonos mas oscuros de marrón y verde se volvieron prácticamente negros e indistinguibles entre ellos, siendo el resultado una vez pulido menos rico de lo esperaba, hay que tener en cuenta que la resina oscurecerá los colores más o menos como la tela se oscurece al mojarse, además al formar un bloque denso la luz no penetra y las telas oscuras se verán mucho, mucho más oscuras aún.





La ultima innovación es que ya estoy poniendo mi marca a las piezas en caliente, me he hecho un cuño con electrolisis, me costó pero se logró y queda muy profundo y bonito.




Eso sería todo por esta vez ya luego puede que profundice en cada una de estas pequeñas innovaciones, mientras usen San Google, salgan fuera de las redes sociales inviertan tiempo en leer y mirar vídeos largos y no se queden con la primera respuesta.




28 de agosto de 2021

Mokume-gane.

 Holaaa.

Sigo vivo, espero que ustedes también, ok, mal chiste para este panorama global jeje.

Me ausenté brutalmente del blog, ya ni recuerdo cuando fue la ultima vez que publiqué aquí, creo que el año pasado...bueno en realidad estoy lejos de todas las redes, y es porque casí no he hecho nada que mostrar, han sido unos dos últimos años raros para todos. Pero realmente estoy super bien, afortunadamente ya vacunado y retomando los asuntos metálicos, ojala que ustedes también.

Lo único que tengo para no dejar morir el blog por ahora es la secuencia de un trabajillo curioso, nada que ver con armas sino algo que va mas por la joyería porque iba a hacer un obsequio y que mejor que algo hecho por mi y que de paso me salga muy barato; decidí intentar una técnica que tengo años mirando por Internet pero nunca había intentado, hasta ahora: el "Mokume".

No voy a entrar en contar historia ni detalles, para eso hay mucha información en Internet si se intriduce el término que titula ésta entrada, pero es algo japonés, y como sabemos lo japonés solo por ser japonés es mejor y mas bonito, profundo y debe fascinarnos porque en occidente ya no hay sentido de nada, y si alguien lo cuestiona pues nos enojamos y nos ponemos nuestra diadema de orejas de gato para insultarle ¿ok?. Se trata de una técnica para producir objetos metálicos como joyas, partes de las guarniciones de las espadas etc. con un aspecto muy peculiar y bello, se usan varias láminas de metales no ferrosos como oro, plata o cobre y se sueldan, una vez unidas cada lamina de metal mantendrá su color contrastando con las demás, formando un veteado como en la madera, el mármol u otras piedras, el conocido acero de damasco.

Yo utilicé dos materiales baratos porque no soy un banco: cobre y alpaca, ésta última con nombre camélido andino es realmente una aleación de cobre y zinc para remedar a la plata, compré un trocito de chapa de alpaca y el cobre lo saqué de un simple tubo de fontanería. 






Como mencioné, la alpaca la compré en chapa así que solo tuve que recortar.



no recuerdo francamente cuantas láminitas recrté, pero simplemente hay que intercalarlas y mantenerlas bien presionadas entre sí, ah y muy importante bien limpias de cualquier cuerpo extraño o grasa y sudor de las manos, eso puede hacer la diferencia entre una buena o una infructuosa soldadura, así que lijita por ambos lados y cuidadosa manipulación. Para mantenerlas bien apretadas se pueden amarrar con alambre, pero mejor construirse una pequeña prensa como esta, dos cachos de fierro y dos tornillos grandes:


Se aprieta bien, se embadurnan los laterales de las láminas de cobre y alpaca con bórax mezclado con agua para formar una pasta suficientemente espesa como para adherirse y formar una cubierta. Ya solo queda meter nuestra prensa con el paquete al horno y esperar, con un soplete al aire también es posible sobre todo si es un volumen de material menor.


Y eso es todo, a diferencia del acero aqí no hay que dar ni un martillazo, la sola presión, el calor y el fundente hacen que las piezas se fusionen formando un bloque sólido, eso si, hay que tener cuidado de no pasarse, cuando el metal empieza a "sudar" es decir que el bórax se ha fundido a un estado viscoso, es suficiente.





Pero un patrón a rayas tan simple es algo aburrido, así que hay que jugar un poco con el metal para sacarle unas vetas interesantes, como si fuera plastilina:




Ahora si hay que golpear un poco en caliente para estirar e igualar la superficie del bloque luego de esos agujeros y canales, para que pasen cosas interesantes, pero con mucha moderación (aquí es donde entraría la laminadora de un taller serio), la alpaca es una aleación, no un metal puro, y no se lleva bien con la deformación insistente en caliente, en frío la aguanta mejor, de cualquier forma hay que calentar e introducir constantemente en agua para relajar las tensiones.


Al desbastar la superficie me encontré con unos ojos que me miraban... y eso me dio una idea para aprovechar el material de a cuerdo a los gustos de la persona receptora. 


Ya solo tuve que recortar, limar, pulir, agregar una cadena de plata, patinar un poquito con calor y ácido.....


Para ver el tamaño en comparación a la mano, es un dije para el cuello grandecito de unos 2 mm de espesor, ah, y en forma de gato, no un zorro como le parece a todo el mundo, las vetas del cobre incluso me recuerdan al pelaje de un felino. Quedó aceptable pero pasaron muchas cosas que no pude controlar o anticipar por ser mi primera vez, sobre todo al estirar el material, por eso la superficie no pudo ser completamente lisa y presenta imperfecciones, tuve que desbastar mucho y así me llevé la mayor parte de los puntos que hice taladrando...pero tiene su encanto, ya me saldrá mejor el próximo intento.



Adiós, espero estar por aquí mas seguido aunque sea para poner enlaces a nuevos vídeos de YouTube (ojalá). Sigan sobreviviendo a la peste el cambio climático y las crisis políticas, hagamos cosas bonitas mientras se pueda. Los quiero. 

11 de febrero de 2020

Búho Abogado.


Ola ke ase, listo para asediar Minas Tirith o ke ase.

Vaya, me doy cuenta que esta es la primer entrada del año, y ya que estamos de regreso en los años 20s, algo de inspiración Art Déco.
Antes que nada, esta entrada tampoco tiene nada que ver con cuchillos o armas medievales o cualquier cosa hecha para matar o causar daño (al menos directamente), es otro ejercicio metalisteríco de un objeto con algún significado o utilidad que además tiene la presunción de verse bien y llamar la atención, entonces amantes de los filos resentidos por mi ablandamiento, y menguante sed de sangre, pueden abstenerse.

Es algo muy simple: una amiga abogada seguramente huyendo de lo cobra una casa fundadora seria, me preguntó si podía hacerle una placa metálica con los datos basícos para poner en el exterior de su despacho, hinchando mi ego con la combinación de palabras precisas y salvo por los datos dándome total libertad en el diseño, así que al poco tiempo ya estaba haciendo garabatos para evitar en todo lo posible una cosa rectangular rancia y aburrida.
Ahora, no tengo mucha idea de por que, ni me puse a cuestionarlo y tampoco importa, pero en México el símbolo por antonomasia de la abogacía es el búho, presente en cualquier oficina en forma de estatuillas, portaplumas, pisapapeles, impreso en logotipos etc. incluso un animalito de verdad disecado o labrados en la madera del mobiliario de teca si hay suficiente dinero y mal gusto; todo esto me parece súper kitsch y por ello divertido, ya saben como el cine clase B, así que mi diseñador interno se propuso abrazar la idea del silencioso predador nocturno.

Mi primera idea fue fundirla en aluminio, así que para alejarme de las estatuillas de pasta mal pintadas provenientes de China, me puse a diseñar algo elegante y de geometría robusta, a pocos pasos de lo abstracto, algo como salido de la serie animada de Batman de los 90s, algo inspirado en el Art Decó.



Trabajo sobre poliestireno porque en mi inocencia quería fundir eso en aluminio, serían cuatro piezas: una para la cabeza y el torso otra para la cola y ambas alas al final uniría todo con remaches usando tiras de hierro por detrás, así con la adición de remaches por delante obtendría una apariencia un poco mas ruda e industrial propia de principios del siglo pasado, pintaría la pieza por completo de negro para pulir solo las letras dejando el aluminio desnudo.
En mi cabeza todo tenía sentido, pero en la realidad, pues...


Fue un total desastre, dos veces, pequé de inocente pero aprendí cosas, el aluminio tiene un comportamiento muy diferente al bronce y si lo vuelvo a hacer será totalmente diferente comenzando por la preparación del molde.
El caso es que mejor con tal de ir a la segura volví al viejo y confiable hierro para salir del compromiso, evidentemente no tendría la soltura de formas que hubiera permitido una buena fundición pero podría hacer algo digno y pesado, bien pesado, más pesado que con el aluminio, sí, la gente asocia lo pesado con lo bien hecho y caro, lo aprendí en Jurassic Park.
Revolví entre mi chatarra y encontré una buena placa de 5mm de espesor, ademas de pedazos de menor grosor para las alas y la cola pues decidí mantener el mismo esquema de cuatro piezas unidas con remaches.



Lo que más me gustó fue la cabeza, traté de darle profundidad armándola en varias piezas a diferentes niveles, con algunos detalles en acero inoxidable.


Hice las nuevas letras en acero inoxidable de 1.6 mm de unos retazos que pude conseguir hace tiempo pero no había usado, tiene mucho carbono y está templado, perfecto para hacer pequeñas hojas de cuchillo solo teniendo cuidado de no calentarlo al recortar, y ésta fue la parte mas larga y tediosa; esmeril y lima, y más lima, y más lima, sobre todo fueron pesadas las pequeñas del nombre y el horario, debería conseguirme una cortadora láser. Para éste punto ya había quedado atrás el inicial refinamiento del Art déco para pasar a algo decididamente más bruto y manual.



No tomé fotos, pero los caracteres pequeños tienen una prolongación hacia abajo donde hay un agujero por el que pasa un remache que atraviesa la propia chapa también, así cada letra está sujeta, para ocultar esos remaches agregué una tira de hierro por encima que hace de renglón y está sujeta con remaches visibles en sus extremos, en la foto superior tienen unas tiras de papel para el ajuste, que luego fueron sustituidas por las de hierro.


Cómo iba a estar a una buena altura se me ocurrió que con este sistema las letras podían inclinarse un poco hacia la calle de modo que fueran más fáciles de ver, puede que parezcan frágiles pero son muy duras y la placa colocada bien alto como para dificultar mucho el posible vandalismo.

Y eso es todo, finalmente la instalé en su sitio anclada con pernos expansivos, y de lejos no se ve tan mal.


 Iba a poner mas acero inoxidable en las alas, en forma de plumas muy abstractas, pero me pareció que iban a quitarle protagonismo a las letras y así quedaba mejor.


Eso es todo, me sorprende como me las arreglo para hacer como que publico con algo tan simple y bruto. Gustó mucho y cumplió, aunque no fue lo que yo quería y tengo pendiente volver a intentar con el aluminio, que no se me puede resistir por siempre.