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31 de diciembre de 2023

Reparando un azadón.

 Hola, en este ultimo día del año voy a poner una entrada aquí. Estoy activo pero como los pocos habituales a quienes agradezco habrán notado tengo el blog muy abandonado, ultimamente he estado probando hacer vídeos en la famosisíma red social china que esta llevando a pique el IQ del resto del mundo (les está funcionando mejor que el Covid 19): Tik Tok.

Es un lugar raro que recompensa mucho al creador de contenidos pero también le castiga, yo estaba teniendo muchas vistas y subscriptores y todo pero me ha penalizado por subir un vídeo donde mostraba este cuchillo táctico que me inventé, el problema no fue el cuchillo si no un cartucho del 30-06 que puse como ambientación, así que el algoritmo ya casi no muestra mis vídeos:

No entiendo como hay cuentas de estadounidenses que suben vídeos de niños disparando una minigun en el patio trasero una tarde normal de domingo, u otras que directamente muestran escenas crudas de combates en Ucrania, Gaza o en mi propio país acumulando millones de vistas.

El caso es que pese a todo me ha motivado a hacer alguna documentación interesante que es lo que vengo a mostrar: una reparación de una herramienta, algo super tradicional del oficio de herrero en el mundo previo a la fabricación industrial de herramientas baratas:




Un saludo a todos y feliz y prospero 2024.


23 de octubre de 2018

El Renacimiento De Un Cuchillo.

Ola ke ase 

Sigo vivo y todo eso, hoy mostraré algo simplísimo; un cuchillo que saqué de un viejo pedazo de machete roto. Si estás de bajón y crees que no puedes arreglar tu vida mira este pedazo de mierda que apareció enterrado, ahora hasta brilla.
Mi padre encontró esta cosa enterrada a poca profundidad en un solar que ocupó una casa antigua cuando plantaba una pequeña higuera, se trata de un machete roto con muchas señales de uso y abuso, es obviamente industrial aunque cualquier marca se ha perdido, juro que estaba mucho peor y no le tomé una foto en su estado original lleno de óxido esponjoso sino hasta que ya lo había limpiado algo con el cepillo de acero:



Como me gusta restregarle en la cara a la gente que puedo hacer cosas en apariencia muy complicadas -aunque en realidad sean bastante simples- e injustificables como por ejemplo hacer un cuchillo útil y medianamente bonito a partir de una base tan improbable, decidí poner manos a la obra.


 Es un proceso igual al de otro cuchillo que hice antes a partir de una hoja vieja, aunque la verdadera novedad es que hoy el paso a paso viene, cómo no, en producto audiovisual para el menor desgaste neuronal de la audiencia: 



Fuí bastante descuidado, no preví nada en cuanto a diseño, hay cosas que no cuadran como la posición de los remaches y todo en este cuchillo es muy básico, pero el resultado es a todas luces mejor de lo que podría esperarse de ese cúmulo de óxido; sobre todo me gusta que el filo tiene una linda linea afalcatada producto de lo mucho que fue afilado en su vida pasada

Tomó un excelente filo y lo retiene muy bien, no le crean a los youtubers que recortan una hoja de cualquier cosa y tienen la necesidad de ponerla al rojo y enfriarla en aceite sin importar su dureza inicial para dar espectacúlo, incluso en este caso el temple original está como si nada, no es algo que se vea afectado por la herrumbre o el tiempo, en todo caso el único prejuicio del óxido sería el de haber carcomido tanto que la pieza ya no sea estructuralmente apta para el reciclaje, afortunadamente en este caso si; tuve buena suerte, tan solo un par de décadas más y no me hubiera servido.



Eso es todo por ahora.... ¡Se acaba el año y tengo tanto por hacer!, va a ser una recta final movidita en muchos aspectos y estaré aquí reportando. 



Saludines.

14 de marzo de 2018

Victorinox Climber Small Custom

Hola, estoy más productivo que nunca, el yunque es toda una revolución.

De momento solo voy a dejarles un vídeo que hice sobre la restauración modificación de otra Victorinox, en este caso otro modelo y otra madera, pero esencialmente igual a la que mostré anteriormente. A aquella le grabé un rinoceronte, a esta también le hice un grabado personalizado sobre el hueso pero no lo muestro en el vídeo. Así que si quieren perder varios minutos de vida, helo aquí:





















Y por ahora me voy porque muero de sueño, nos leemos pronto. Saludos.





13 de septiembre de 2017

Restauraciones y algo más.

Cuando la gente sabe que uno (el hijo que le salio raro a los pobres de los padres) hace cosas relacionados con cuchillos y demás, comienza a hacer peticiones simples como que les afile un cuchillo u otra herramienta, hasta otras muy complejas pensando que uno acaba tres docenas de katanas antes de desayunar todos los días, y por hobby.
Pero en un punto intermedio a veces piden cosas interesantes, como la restauración del machete del abuelo que querían mucho.

Algunos años atrás se me pidió ponerle cachas a un antiguo machete Legitimus Collins Made in USA, una marca de herramientas legendaria por su calidad, hasta la fecha son muy apreciadas en el mercado de segunda mano, mi propio padre tiene varios que ha ido comprando. Ya no se fabrican, creo que alguien compró solo el nombre y ahora bajo su sombrilla venden machetes hechos en Sudamerica, pero ya no son ni la sombra de aquellos de mediados del S.XX hechos en Estados Unidos. Ahora que lo recuerdo le hice a las cachas de mezquite una forma muy rara, pero era cómodo y fue muy celebrado en su momento. Para dar una idea de lo apreciados que son los viejos Collins, el hombre que tenía este ya restaurado lo llevaba a todas partes en su vaina pendiendo en la silla de su caballo, y fue asediado con ofertas de compra constantemente por mucha gente, hasta que en un nefasto día en un descuido mínimo se lo robaron.


Hace poco restauré otro machete en este caso un Campos Hermanos, marca conocida popularmente como "El Torito" porque su cuño era la cabeza de un animalito de esos. Ésta era una empresa siderúrgica mexicana que fabricaba herramientas de mano de todo tipo, sus machetes eran de gran calidad siendo para algunos iguales y para otros solo un poco inferiores a los Collins, yo me cuento en el segundo grupo.

El paciente era un machete "De cinta entera" que yo siempre he conocido como "Guaparra". Las marcas activas ya no hacen modelos así, se trata de un machete muy laargo y fino para su portación y uso a caballo, fuera de un arma de riña y de un adorno en la silla de montar no le veo mucho más uso.


Las cachas de un plástico primitivo -probablemente baquelita- estaban rotas. Lo único que hice fue pulirlo y reemplazar las cachas por unas de madera.


Utilicé maderas de encino y mezquite, la verdad no fue una decisión estética en principio, lo que pasó es que disponía de pedacería de esas maderas que no me daba para sacar las cachas de una sola pieza, pero formatearlas a partir de cuatro fragmentos me resultaba mucho mas rápido, y quedó algo muy bonito, además como  soy un perezoso detestable así me evitaba serrar a mano la viga de mezquite de la que saco madera.



Le di la forma a cada pedazo y las pegué con resina epóxica en parejas, finalmente las emparejé  por desbaste y le pusé remaches de hierro. Existe la tendencia en la cuchillería artesanal actual a pegar todo con las varillas metálicas incluidas y luego desbastar sin más hasta igualar todo a la forma final, sé que con eso ya aguanta perfectamente pero esa forma de hacer las cosas me provoca mucha zozobra, yo siempre remacharé.




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Ahora mostraré otro proyecto, algo más pequeño pero que me resultó más interesante y divertido. Un amigo me pidió restaurar una navaja Victorinox que se había encontrado en la calle.... Sé que esto de las navajas suizas es un mundo muy amplio, pero de todo eso no conozco ni la O por lo redondo.

La paciente era esta cosa impresentable, con una sola cacha rota, investigando encontré que es el modelo "Victorinox Camper". Lo interesante es que las herramientas mostraban mucho desgaste, sobre todo la navaja principal que estaba ya muy angosta a golpe de reafilados, incluso estaba manchada de lo que creo era aguacate seco, lo que demuestra que su desafortunado dueño la mantenía en pleno uso, y que es un sucio (y también el cabrón de mi amigo por no limpiarla siquiera antes de dármela). En todo caso debió resentir la pérdida de su herramienta.



Me dijó mi amigo que como yo era tan bueno haciendo grabados y me admiraba un montón quería saber si podía ponerle a la navaja un rinoceronte..... que sé yo del fetiche que tenga con ese animal, él no tenía idea de como ni en donde, tampoco yo, pero con el ego hinchado acepté sin tener una puta idea de como resolverlo. Para empezar pulí, afilé y lubrique las herramientas, antes de dedicarme de lleno a su exterior.

Le puse cachas de madera de huizache, fue fácil porque usé pedacitos de los que sobran cuando he hecho cachas grandes, es una madera bastante dura y bonita que acepta un pulido muy alto. Conozco de la existencia de todo un culto alrededor de esta marca suiza, así que para no perder la identidad de la navaja se me ocurrió recortar el logo de la cacha original e incrustarlo en la nueva, así los cuñados se quedarán atónitos al ver que es una Victorinox original, y muertos de la envidia aparentando serenidad y recomponiendo la estabilidad de sus rodillas, le preguntarán que de dónde la sacó.




Las cachas van pegadas con resina epóxica, ya sabemos que el acero inoxidable es muy malo interactuando con sustancias adhesivas, pero no importa porque todo el trabajo recae en los tetones de bronce donde iban fijadas las cachas originales, allí la resina si que se adhiere, pero sobre todo  cuentan con un pequeño borde saliente donde ésta puede anclarse firmemente, los tetones entran en perforaciones hechas en la madera estando todo sellado con la resina.


Para resolver el tema del rinoceronte hice un trozo de la cacha del otro lado de hueso, la cual pulí y usé para hacer grabado con la vieja técnica de scrimshaw; un dibujo realista bastante simple de la cabeza de un rinoceronte, es el mismo lado donde quedó el logo de Victorinox.


(Sí, el logo me quedó ligeramente chueco.... juro que no lo noté hasta que pegué las piezas, pero es un detalle juguetón que dice algo así como: "¡He, miren, estoy estoy desaliñado, aquí me puso la mano humana y no una máquina, no soy parte de una serie!". Jajaja que mierda hasta yo me lo empecé a creer, la verdad es un error tonto que no me esperaba, y que anticiparé si vuelvo a hacer algo parecido, mea culpa).



Y eso es todo. Este último trabajo me gustó mucho, hasta me dan ganas de comprar una navaja parecida, siempre he subestimado las plegables de este tipo pero trabajar con esta me ha acercado a su carisma, utilidad, y buena calidad en el caso de esta marca.

Es todo por ahora, nos leemos pronto. Saluditos.

7 de septiembre de 2014

Desfaciendo entuertos I, El Martillo de Guerra.

Una de las cosas que he aprendido es que cuando se trata de construir cosas, por más clara que este la idea, es muy probable que en la practica surjan detalles insospechados, pero muy importantes puesto que tienen que veer con el uso real de la cosa. Y las armas medievales no son la excepción. Por ello la conveniencia de que esa cosa quede mal ante uno mismo o ante un amigo que no tenga empacho en comprender la situación y regresarla a la linea de producción para corregir sus defectos.

Esto fue lo que ocurrió con el martillo de guerra que hice hace tiempo para mi amigo Ramón y que publiqué en su momento.



Bueno, no estaba tan mal y nadie perdió algún miembro por su mala fabricación tampoco, el engendro tenía dos detalles a saber:

*El puño era exageradamente grueso, no admitía manos más pequeñas que las del Gigante André.

*Con el uso (es imposible no jugar a golpear cosas con este bebé) la cabeza se aflojó un poco.

El detalle del mango fue una negligencia mía de la que no fui del todo consciente por entregar el arma a toda priesa, en aquella ocasión encordé el mango con un cordón demasiado grueso y encima lo cubrí con vaqueta bien gorda, además quedó con una sección casi redonda, algo pésimamente anatómico.

Lo de la cabeza no es novedad en realidad, como se recordará remaché el asta de fierro por encima del ojo de la cabeza. La "montura" del remachado del asta por sobre la cabeza fue más bien pequeña, sinceramente yo creí que serìa suficiente, pero ya he visto que no, además al ser de simple y blando fierro y, expuesto a golpes no es de extrañar que cediera un poco llegando a producirse un pequeño juego.

Después de muuuuuchooooo tiempo de que el martillo fuese un poco más que un adorno inútil por estos defectos, llegó el momento de ponerlo en condiciones.

Así fue como desempaqué el martillo que me hizo llegar Ramón junto con otras cosas necesitadas de tuning de las que ya iremos hablando:


Como se ve, intentando mejorar el agarre mi amigo eliminó el cuero y el cordón exponiendo solo la madera, con lo que él solucionó efectivamente el problema, aunque solo las dos mitades de madera pegadas serían algo débiles para usarlo rigurosamente, (claro que nadie va a ir a la guerra a perforar yelmos con esta cosa, pero hay que trabajar en él como si verdaderamente fuera a ocurrir) era menester reforzarlo y además había que mejorarlo estéticamente.

Lo más importante era arreglar bien la cabeza que presentaba un ligero bailoteo.
Cogí un martillo de bola pequeño y con paciencia, suavemente y en frío fui golpeando y deformando el remache de la parte superior hasta extenderlo y apretarlo mucho más y dejar la cabeza sólidamente fija:


Pero para estar completamente seguros de que no se moverá, tomé otra medida: un remache pasante. Taladré la cabeza del martillo asegurandome de pasar también por el asta atravesando todo el conjunto:



Por ese agujeríto pasé un clavo de acero muy muy apretado a golpes, cuando logré meterlo todo (no sin muchas maldiciones) corté el sobrante y lo remaché asegurándome de dejarlo bien apretado. Por si fuera poco todavía golpeé y apreté aún más el remache superior. Ahora si, esto no se afloja por nada:


Siguiendo con el agarre del martillo lo único que necesité fue rebajar más la madera para dejar espacio al nuevo encordado y al nuevo cuero.


Una vez rebajada lo suficiente la madera volví a encordar el puño, a plastificar el hilo con resina epoxi, en esta ocasiòn no encontrè la resina transparente que he usado siempre y comprè otra color negro con agregado de acero, que aparte de adherirse al endurecerse queda como un plàstico muy duro




Luego a cubrirlo con cuero -está vez más fino- fijado o con pegamento de contacto y apretado encordandòlo encima, teniendo esta vez una bonita y cómoda sección oval lo suficientemente fina como para que lo use una señorita.


Para rematar me puse artístico con mi juego de limas pequeñitas y adorné un poco la cabeza de armas, verse bien no está peleado con la la letalidad. Repulida y aceitada general y de regreso a tu hogar, criatura.


Y así puedo dar por terminado finalmente este trabajo después de tanto tiempo. Sobre todo aprendí cosas importantes para que trabajos futuros salgan bien pensados y no den dolores de cabeza a sus amos. El martillo está listo para regresar al estante de exhibición, con la plena confianza de que si el orden establecido y la tecnología colapsan sumiendo al mundo en la anarquía y en emocionantes combates cuerpo a cuerpo por las calles de nuestras ciudades, o si comienza el apocalipsís zombie, siempre estará listo para lo que sea y, con estilo.