26 de enero de 2019

Cuchillería Variada III

Ola ke ase. Estamos estrenando año y todo eso, yo sigo forjando aunque soy culpable de tener el blog en total abandono, es momento de darle vida y publicar algo que ya está bien entrado el año y hay que estrenarlo.

Aunque tengo varias cosas ya las iré mostrando, por ahora voy a centrarme en dos trabajos de especial envergadura. El primer trabajo forma parte de mi serie "Der Metzgermeister", es una cuchilla, hachuela, hacheta, machete, macheta o lo que sea dependiendo de como le llamen donde vivas siempre que sea un lugar donde se come carne, osea donde se come, a secas. La clásica herramienta de carnicero, a diferencia de las que he hecho antes con forma rectangular y filo recto ésta tiene el filo curvo y punta elevada, también es de hoja mas ligera y fina que aquellos monstruos, pero sigue siendo perfecta para antagonizar con huesos.


Lo especial en este caso es que en la hoja le grabé por electrólisis (tal como ya lo hablamos antes) un orgulloso y viril verraco en homenaje a uno así que me atacó cuando era niño, puesto a escala sería como si hoy se me echara encima un rinoceronte, que bellos recuerdos...


Por lo demás está hecha de acero 5160, o sea vulgar ballesta automotríz, a pesar de estar pulida la dejé medio bruta de forja, con el perfil del lomo muy tosco y una "cola" para poder colgarla, las cachas son de madera de huizache (una madera preciosa, dura y tan densa que se hunde en el agua y el aceite ni la penetra prácticamente, cuando llevé el tronco a la maderería a cortarla la máquina se paró varias veces y tiraba chispas) y los remaches de aluminio.




Ahora vamos al plato fuerte. Lo siguiente es un cuchillo tipo Bowie, está hecho de cinco capas soldadas a la calda y voy a explicarlo como un sandwich, un sandwich muy jodido: jamón de acero 1070, mayonesa de hierro y panes de acero 5160. Tengo algunas fotos del proceso:











Y finalmente el cuchillo terminado ya con todos sus tratamientos térmicos, revelado en cloruro férrico viéndose una bonita franja ondulada y clara del hierro entre los aceros. Guarda de bronce fundido, está fijada entre el botón y dos piezas de hierro remachadas a la espiga y eso queda oculto por arandelas de cuero estabilizadas con cianoacrilato, el mango de madera de huizache también va remachado a la espiga, amén de estar todo pegado con resina epóxica. 







Y finalmente en vídeo, que se lo merece:



Éste me gusta aún más que la hachuela porcina y me anima especialmente a continuar haciendo cuchillos y ser menos millenial vaporoso.
Y eso es todo por el momento, ya me voy a dormir porque pasa de la una de la mañana y tengo varias cervezas en la panza, además los putos Grises han empezado a molestarme en las madrugadas, pero si  no te asustas y al contrario, te enojas y los amenazas te sacudes la parálisis que te inducen y se van cagados encima. Y hay que levantarse a seguir con sueños cuchilleríles. Feliz año para todos.

24 de diciembre de 2018

Feliz Navidad.

Hola, les deseo felices Navidades y todo eso que dice la gente, he andado muy ausente pero sigo operativo.


Eso que uso de encendedor y golpeo intentando aumentar de anchura y reducir de altura será el pomo de una espada, ya iremos hablando de eso luego.

¡Saludos!.

23 de octubre de 2018

El Renacimiento De Un Cuchillo.

Ola ke ase 

Sigo vivo y todo eso, hoy mostraré algo simplísimo; un cuchillo que saqué de un viejo pedazo de machete roto. Si estás de bajón y crees que no puedes arreglar tu vida mira este pedazo de mierda que apareció enterrado, ahora hasta brilla.
Mi padre encontró esta cosa enterrada a poca profundidad en un solar que ocupó una casa antigua cuando plantaba una pequeña higuera, se trata de un machete roto con muchas señales de uso y abuso, es obviamente industrial aunque cualquier marca se ha perdido, juro que estaba mucho peor y no le tomé una foto en su estado original lleno de óxido esponjoso sino hasta que ya lo había limpiado algo con el cepillo de acero:



Como me gusta restregarle en la cara a la gente que puedo hacer cosas en apariencia muy complicadas -aunque en realidad sean bastante simples- e injustificables como por ejemplo hacer un cuchillo útil y medianamente bonito a partir de una base tan improbable, decidí poner manos a la obra.


 Es un proceso igual al de otro cuchillo que hice antes a partir de una hoja vieja, aunque la verdadera novedad es que hoy el paso a paso viene, cómo no, en producto audiovisual para el menor desgaste neuronal de la audiencia: 



Fuí bastante descuidado, no preví nada en cuanto a diseño, hay cosas que no cuadran como la posición de los remaches y todo en este cuchillo es muy básico, pero el resultado es a todas luces mejor de lo que podría esperarse de ese cúmulo de óxido; sobre todo me gusta que el filo tiene una linda linea afalcatada producto de lo mucho que fue afilado en su vida pasada

Tomó un excelente filo y lo retiene muy bien, no le crean a los youtubers que recortan una hoja de cualquier cosa y tienen la necesidad de ponerla al rojo y enfriarla en aceite sin importar su dureza inicial para dar espectacúlo, incluso en este caso el temple original está como si nada, no es algo que se vea afectado por la herrumbre o el tiempo, en todo caso el único prejuicio del óxido sería el de haber carcomido tanto que la pieza ya no sea estructuralmente apta para el reciclaje, afortunadamente en este caso si; tuve buena suerte, tan solo un par de décadas más y no me hubiera servido.



Eso es todo por ahora.... ¡Se acaba el año y tengo tanto por hacer!, va a ser una recta final movidita en muchos aspectos y estaré aquí reportando. 



Saludines.

26 de agosto de 2018

Transformación, 1 = 2.

Hola. Intentaré publicar algo si es que sobrevivo a los embates de los putos zancudos ,ah no, putas, porque solo las hembras necesitan sangre para fabricar sus huevos.

Estoy en una de mis etapas maníacas con buena productividad, así que espero estar publicando mucho próximamente. Hoy repasaremos algo sencillo, una transformación o reciclaje de un viejo cuchillo en dos cuchillos nuevos.
Una persona apareció con un cuchillo y una pequeña asta de venado para pedirme que le hiciera un cuchillo nuevo con tales elementos, es algo bastante normal; gente que ya ha comprobado las propiedades de una herramienta quiere transmitirlas a una nueva usando ese material, no importa que uno les explique que se puede hacer una hoja nueva igual de buena o aún mejor, sobre todo cuando quieren transformar cosas que valdría mas la pena dejar en su estado original, simplemente prefieren ir a la segura con un acero conocido.
Se trataba de un cuchillo de carnicero de clásica silueta, es un tipo de cuchillo artesanal o más bien de pequeña industria muy común en México sobre todo en décadas pasadas (si pequeño millenial, hubo un época anterior a las importaciones baratas masivas cuando muchos artículos de necesidad se fabricaban nacionalmente), no tenía marcas pero este tipo de cuchillo aun lo fabrican en Sayula Jalisco o León Guanajuato en distintos talleres (el del Maestro Molina que visité en enero, por ejemplo), acero al carbono forjado con un patrón de estrías marcadas que le confieren rigidez a la hoja a pesar de su bajo grosor, cachas de madera dura, remaches de aluminio y ya está.


Se me pidió hacer un cuchillo de "a una cuarta", aproximadamente 23cm, pero en vista del material disponible sugerí hacer ese y otro mas chico, y de paso usar toda el asta menos las puntas. Así que acomodé la silueta del cuchillo principal para luego resolver el secundario con lo que quedara.




Fué algo realmente simple, recortar poco a poco y enfriando con agua constantemente para no perder el temple, desbastar los filos de la misma manera, pulir un poco y armar unos conjuntos mínimamente armoniosos. Aparte del asta usé maderas de huizache y mezquite, las guardas son de aluminio, no es un material tradicional ni uno que yo use habitualmente, aunque en este caso me parece divertido el contraste con los demás elementos, y en estas guardas me gusta su aspecto masivo pero siendo muy ligeras a la vez. Todo va pegado con resina epóxica, no tomé fotos pero realicé muescas en las espigas de las hojas para que la resina pudiera anclarse firmemente. El grande marcó 24 cm y el chico 19 cm.
He de mencionar que son cuchillos que irán a trabajar intensivamente en la matanza y procesamiento de ovinos y caprinos, que era precisamente el oficio del cuchillo primigenio donde se distinguía por su dureza y retención de filo a la hora de vérselas contra los tejidos adiposos, sin embargo era demasiado grande e incómodo para el usuario, así que en esas nuevas formas todos esperamos que la faena sea mucho mas amigable y de mejor calidad, y sobre todo, estéticamente superior a las herramientas del resto de mortales.




Y eso es todo por esta ocasión, tengo en puerta otro proyecto interesante de restauración de una vieja herramienta, así que nos estaremos leyendo pronto.





15 de agosto de 2018

Forja de hacha vikinga, vídeo.

Hola, ultimamente ando muy productor de vídeos siguiendo mi extraña, tímida y tardía transmutación en youtuber.

En esta ocasión muestro el proceso de fabricación de un hacha vikinga, nada nuevo en el blog, un hacha tipo L en la tipología del profesor Jean Petersen, casi igual a una que mostré hace unos meses.


Un hacha muy simple, forjada de una sola pieza de acero reciclado de un eje de transmision o palier de camión, ya saben; reciclaje, época post-industrial y pobreza a tope. Aunque ésta es mas grande que la anterior, con el cabo mas largo y ya se le puede denominar propiamente "danesa", de las que hice hasta ahora es mi favorita, lástima que tenga que desprenderme de ella.


Sigo siendo un total amateur, pero cada vez voy entendiendo mejor algunas cosas de este oficio, incluso estoy considerando dedicarme un tiempo a hacer exclusivamente hachas, que es un tema suficientemente amplio como para no salir de él toda la vida, y faltarían vidas para seguir. Como tengo prisa y de momento nada más que contar, les dejo el vídeo:





Un saludo.

25 de julio de 2018

Los orígenes del tomahawk.


Hola, mis muy estimados lectores. Si, ya sé que se me pasó un mes entero y casi otro sin publicar, pero soy un millenial repugnante poco serio y sin tolerancia a nada, así que una recaída era de esperarse, pero finalmente heme aquí. Aviso que el plato fuerte de ésta entrada es un vídeo que he subido a YouTube, pero como esto es un blog y no quiero salir a deshidratarme con el puto calor que hace voy a mantenerme al fresco de mi centenaria casa de adobe y escribiré un poco.

Seguiremos con el tema de las hachas, ahora nos alejamos de Escandinavia en un barco que nos deja en la costa oriental de Norteamérica, quizá en Canadá para internarnos en el continente siguiendo los Apalaches. Hoy tratamos sobre el origen del famoso tomahawk, un arma-herramienta que mis lectores habituales saben, me produce particular interés.

San Isaac Jogues y compañía a punto de entrar a la gloria cortesía de los mohawk, resulta curioso que les van a golpear las cabezas con sus hachas de revés, no querrán ensuciar demasiado, supongo.
Para los expedicionarios, colonos y especialmente para los comerciantes europeos las herramientas metálicas eran una moneda muy útil a la hora tratar con gente que vivía en un mundo de piedra, madera y hueso (hasta que decidían emplearlas contra ellos mismos), así los primeros tomahawk provienen de hachas de tipo vizcaíno, tanto de la zona vasca de Francia como de la española, importante centro metalúrgico del momento. Sobre todo los franceses comerciaban estas hachas con los indios desde el siglo XVI, pero también los ingleses obteniéndolas de la misma zona, y probablemente en mucha menor medida los españoles. Incluso los ingleses llegaron a llevar ese tipo de hachas a Australia donde terminaron en manos de los aborígenes. Por otro lado de los ingleses y holandeses y los mismos franceses los indígenas norteamericanos obtenían también hachas navales o de abordaje (ver la entrada al respecto del Amo del Castillo) que darían lugar a los más famosos  tomahawk con punta en la parte trasera, pero eso da para otra entrada. A quien le interese el tema recomiendo encomiablemente esta web, una verdadera mina de oro sobre el tema: 



Regresando a las hachas vizcaínas, se trata de hachas de diversos tamaños, desde muy pequeñas y estrechas como la que mostraré, muy adecuadas para llevarlas colgadas al cinto sin que su poco peso agobie, y además de herramienta para usarlas como armas aterradoras, hasta hachas muy grandes y robustas, de filos anchos para las más pesadas labores de tala. La característica más importante de estas hachas vascas es su perfil, pues el arranque de la hoja no ocupa toda la longitud del alto del ojo dando lugar a una especie de muesca triangular en la parte inferior, y el filo puede proyectarse hacia abajo superando el nivel del ojo, a veces incluso el lomo cae curvándose llegando en algunos casos, a tener una especie de joroba:




El ojo tiene una ligera forma de cono con la base en la parte superior, el cabo entra por arriba y se desliza hasta topar cerca de su propio extremo como en los picos, la forma sin lugar a dudas más segura de encabar un hacha, y también la más fácil pues bastaba labrar con un cuchillo o con la misma cabeza de hacha cualquier rama de madera dura hasta lograr el ajuste e introducirla, un detalle muy importante en un territorio donde las herramientas no estaban sobradas precisamente. Fue un diseño que llegó para quedarse: influenció a las futuras hachas de Canadá y los Estados Unidos y es el tipo de hacha predominante en Latinoamérica, debió ser el más favorecido por los españoles o probablemente el tipo más fácilmente disponible a la par que de mejor calidad a la hora de traerse una herramienta tan vital como el hacha a una vida nueva en un continente desconocido, y cuando empezaron a forjarse acá fue siguiendo esas mismas formas. Es el tipo de hacha que siempre he visto por aquí, tanto en ejemplos antiguos de herrero como en industriales viejas y nuevas, y la gente, la del medio rural que de verdad las usa, lo prefiere depreciando otras tipologías, yo creía que era solo costumbre pero no, la manera de trabajar va en consonancia con la forma de la herramienta.

Ahora bien, como decía al inicio esta entrada trata sobre un hacha que forjé a semejanza de las pequeñas hachas de comercio que originaron el tomahawk.  Mi hacha adolece de muchas de las características de las vizcaínas tradicionales, para empezar no la forjé como debió ser; con una pletina doblada en U y una pieza central de acero para el filo, sino que perforé el ojo en un bloque de hierro y soldé una pletina de acero para el filo, tampoco tiene ojo cónico y está encabada con cuñas, resolví la forma con corte y desbaste cuando debería ser puramente forjada….. En fin, pero al menos de lejos puede que de un aire a lo quería emular: algo por ejemplo como  una pequeña hacha vizcaína que cayó en manos de un indio de Los Grandes Lagos, quizá trocada a los comerciantes franceses por pieles de castor y que pasó en sus manos a ser una herramienta todoterreno y una temible arma a la hora de salir a buscar las piojosas cabelleras de sus enemigos. Entonces sin más les presento el vídeo (sí, es laaargo pero así de ambicioso soy con mi capacidad para atraer atención):


Y eso es todo, intentaré no volver a ausentarme tanto tiempo, y me voy porque tengo pendientes mas temas hachiles.


Saludos.

24 de mayo de 2018

Forjando un Hacha Vikinga 3.0

Hola, si ya sé que los he malacostumbrado demasiado y ahora mis ausencias se sienten, pero heme aquí, si el año pasado logré publicar cada mes este no iba a ser menos.

Hoy vamos a seguir con el tema de las hachas vikingas, y no, no es (mayormente) que haya cedido a la seducción del mercado haciendo cosas que gente blanca amante del heavymetal, tatuada y de tendencias derechistas considera geniales y ama comprar pagando por adelantado. Sino que como hemos visto antes, existen múltiples tipos de hachas asociados a la geografía y el espacio temporal "vikingo", primorosamente catalogadas por el genial Jan Petersen (Su libro es obligatorio, ok no entendemos nada pero las ilustraciones son geniales), por lo que tan solo por variedad hay muchos motivos para no despegarse de la fragua y mantener el yunque cantando.

En esta ocasión abordamos el tipo D, es algo así como un tipo B pero mas "gordito".



Probé por primera vez otra forma de forjar un hacha, consiste en hacer el ojo a partir de una pletina que doblada en U, abraza la pieza que será la hoja. Pueden hacerse ambas piezas de hierro y agregar solo una pequeña pieza de acero para el filo, yo hice el ojo de hierro pero he hecho toda la hoja de acero, concretamente 5160 reciclado de ballesta de camión, que a fin de cuentas lleva solo el filo templado. Mejor se entiende con fotos:





 
Si, ya sé, que si estás empezando en esto has leído tutoriale, visto vídeos, pedido consejo a gente sapiente y siempre te han dicho que pulas y limpies bien cualquier pieza de hierro o acero que quieras caldear. Pero en algún momento el ciclo natural del herrero es que te pases eso por el arco del triunfo y logres caldeos excelentes sin pulir una mierda. La verdad es que hay muchas variables involucradas que vas aprendiendo y no conviene omitir lo que te digamos los que ya hemos forjado un poco, mientras tanto, haz caso, rectifica, limpia y pule, eso facilita mucho las cosas al principio.






A partir de aquí todo fue recortar y desbastar con esmeril, hacer los tratamientos térmicos y encabar, pero de eso no tengo fotos, se pierde el rastro del proceso hasta ver el hacha terminada:







¿Sexy, no?, no había prestado mucha atención a ésta tipología pero ya sé que me encantaaaa, de hecho creo que ésta hacha me la quedaré y seremos felices por siempre. Y para que quede patente que no es solo una cara bonita sino una arma-herramienta pura y dura he aquí un test donde se las ve contra un clavo de hierro:


Finalmente, comentaré que cuando tomé las fotos del hacha me pasó algo gracioso; como quise algún entorno de vegetación verde salí un río que pasa cerca de mi casa, encontré un buen lugar y comencé mi faena, justo cuando estaba terminando pasó por allí una joven madre seguida de su hijo de unos 5 años. 
La mujer le decía cantando: 
-"Ahora piensa en una palabra que empiece con la letra pe, ¿liso?"
y el niño respondió:-¡Siii!
-¿Pato?
-No
-¿Perro?
-No
-¿Policia?
-¡Nooooo!
-Me rindo, ¿cúal es a palabra?
-¡Parasaurolophus!
La madre lo miró con la cara mas graciosa que he visto en un tiempo mientras le preguntaba: -¿Y que es eso?
-¡Un dinosauriooooo!. Le contestó.
Yo estaba partido de la risa y, mirando al niño me pusé el hacha trás de la la cabeza de tal modo que el cabo se proyectaba hacia atrás a la vez que encorvaba la espalda, levantaba el cuello y engarruñaba mi brazo libre, el pequeño estalló de risa al verme, disfrutando de ese fino y delicioso chiste entre paleontólogos de alto nivel. La mujer lo tomó de la mano y apretó el paso desapareciendo rápidamente. Me extrañé un poco, y casi inmediatamente comprendí apenado que a parte de que la mamá no entendió la referencia, mi aspecto no era el mejor: mugroso, con el pelo largo, en cuclillas medio oculto por la hierba haciendo ademanes inexplicables, y con un hacha vikinga en las manos.


Y eso es todo por esta ocasión, nos leemos muy pronto.