26 de agosto de 2018

Transformación, 1 = 2.

Hola. Intentaré publicar algo si es que sobrevivo a los embates de los putos zancudos ,ah no, putas, porque solo las hembras necesitan sangre para fabricar sus huevos.

Estoy en una de mis etapas maníacas con buena productividad, así que espero estar publicando mucho próximamente. Hoy repasaremos algo sencillo, una transformación o reciclaje de un viejo cuchillo en dos cuchillos nuevos.
Una persona apareció con un cuchillo y una pequeña asta de venado para pedirme que le hiciera un cuchillo nuevo con tales elementos, es algo bastante normal; gente que ya ha comprobado las propiedades de una herramienta quiere transmitirlas a una nueva usando ese material, no importa que uno les explique que se puede hacer una hoja nueva igual de buena o aún mejor, sobre todo cuando quieren transformar cosas que valdría mas la pena dejar en su estado original, simplemente prefieren ir a la segura con un acero conocido.
Se trataba de un cuchillo de carnicero de clásica silueta, es un tipo de cuchillo artesanal o más bien de pequeña industria muy común en México sobre todo en décadas pasadas (si pequeño millenial, hubo un época anterior a las importaciones baratas masivas cuando muchos artículos de necesidad se fabricaban nacionalmente), no tenía marcas pero este tipo de cuchillo aun lo fabrican en Sayula Jalisco o León Guanajuato en distintos talleres (el del Maestro Molina que visité en enero, por ejemplo), acero al carbono forjado con un patrón de estrías marcadas que le confieren rigidez a la hoja a pesar de su bajo grosor, cachas de madera dura, remaches de aluminio y ya está.


Se me pidió hacer un cuchillo de "a una cuarta", aproximadamente 23cm, pero en vista del material disponible sugerí hacer ese y otro mas chico, y de paso usar toda el asta menos las puntas. Así que acomodé la silueta del cuchillo principal para luego resolver el secundario con lo que quedara.




Fué algo realmente simple, recortar poco a poco y enfriando con agua constantemente para no perder el temple, desbastar los filos de la misma manera, pulir un poco y armar unos conjuntos mínimamente armoniosos. Aparte del asta usé maderas de huizache y mezquite, las guardas son de aluminio, no es un material tradicional ni uno que yo use habitualmente, aunque en este caso me parece divertido el contraste con los demás elementos, y en estas guardas me gusta su aspecto masivo pero siendo muy ligeras a la vez. Todo va pegado con resina epóxica, no tomé fotos pero realicé muescas en las espigas de las hojas para que la resina pudiera anclarse firmemente. El grande marcó 24 cm y el chico 19 cm.
He de mencionar que son cuchillos que irán a trabajar intensivamente en la matanza y procesamiento de ovinos y caprinos, que era precisamente el oficio del cuchillo primigenio donde se distinguía por su dureza y retención de filo a la hora de vérselas contra los tejidos adiposos, sin embargo era demasiado grande e incómodo para el usuario, así que en esas nuevas formas todos esperamos que la faena sea mucho mas amigable y de mejor calidad, y sobre todo, estéticamente superior a las herramientas del resto de mortales.




Y eso es todo por esta ocasión, tengo en puerta otro proyecto interesante de restauración de una vieja herramienta, así que nos estaremos leyendo pronto.





15 de agosto de 2018

Forja de hacha vikinga, vídeo.

Hola, ultimamente ando muy productor de vídeos siguiendo mi extraña, tímida y tardía transmutación en youtuber.

En esta ocasión muestro el proceso de fabricación de un hacha vikinga, nada nuevo en el blog, un hacha tipo L en la tipología del profesor Jean Petersen, casi igual a una que mostré hace unos meses.


Un hacha muy simple, forjada de una sola pieza de acero reciclado de un eje de transmision o palier de camión, ya saben; reciclaje, época post-industrial y pobreza a tope. Aunque ésta es mas grande que la anterior, con el cabo mas largo y ya se le puede denominar propiamente "danesa", de las que hice hasta ahora es mi favorita, lástima que tenga que desprenderme de ella.


Sigo siendo un total amateur, pero cada vez voy entendiendo mejor algunas cosas de este oficio, incluso estoy considerando dedicarme un tiempo a hacer exclusivamente hachas, que es un tema suficientemente amplio como para no salir de él toda la vida, y faltarían vidas para seguir. Como tengo prisa y de momento nada más que contar, les dejo el vídeo:





Un saludo.

25 de julio de 2018

Los orígenes del tomahawk.


Hola, mis muy estimados lectores. Si, ya sé que se me pasó un mes entero y casi otro sin publicar, pero soy un millenial repugnante poco serio y sin tolerancia a nada, así que una recaída era de esperarse, pero finalmente heme aquí. Aviso que el plato fuerte de ésta entrada es un vídeo que he subido a YouTube, pero como esto es un blog y no quiero salir a deshidratarme con el puto calor que hace voy a mantenerme al fresco de mi centenaria casa de adobe y escribiré un poco.

Seguiremos con el tema de las hachas, ahora nos alejamos de Escandinavia en un barco que nos deja en la costa oriental de Norteamérica, quizá en Canadá para internarnos en el continente siguiendo los Apalaches. Hoy tratamos sobre el origen del famoso tomahawk, un arma-herramienta que mis lectores habituales saben, me produce particular interés.

San Isaac Jogues y compañía a punto de entrar a la gloria cortesía de los mohawk, resulta curioso que les van a golpear las cabezas con sus hachas de revés, no querrán ensuciar demasiado, supongo.
Para los expedicionarios, colonos y especialmente para los comerciantes europeos las herramientas metálicas eran una moneda muy útil a la hora tratar con gente que vivía en un mundo de piedra, madera y hueso (hasta que decidían emplearlas contra ellos mismos), así los primeros tomahawk provienen de hachas de tipo vizcaíno, tanto de la zona vasca de Francia como de la española, importante centro metalúrgico del momento. Sobre todo los franceses comerciaban estas hachas con los indios desde el siglo XVI, pero también los ingleses obteniéndolas de la misma zona, y probablemente en mucha menor medida los españoles. Incluso los ingleses llegaron a llevar ese tipo de hachas a Australia donde terminaron en manos de los aborígenes. Por otro lado de los ingleses y holandeses y los mismos franceses los indígenas norteamericanos obtenían también hachas navales o de abordaje (ver la entrada al respecto del Amo del Castillo) que darían lugar a los más famosos  tomahawk con punta en la parte trasera, pero eso da para otra entrada. A quien le interese el tema recomiendo encomiablemente esta web, una verdadera mina de oro sobre el tema: 



Regresando a las hachas vizcaínas, se trata de hachas de diversos tamaños, desde muy pequeñas y estrechas como la que mostraré, muy adecuadas para llevarlas colgadas al cinto sin que su poco peso agobie, y además de herramienta para usarlas como armas aterradoras, hasta hachas muy grandes y robustas, de filos anchos para las más pesadas labores de tala. La característica más importante de estas hachas vascas es su perfil, pues el arranque de la hoja no ocupa toda la longitud del alto del ojo dando lugar a una especie de muesca triangular en la parte inferior, y el filo puede proyectarse hacia abajo superando el nivel del ojo, a veces incluso el lomo cae curvándose llegando en algunos casos, a tener una especie de joroba:




El ojo tiene una ligera forma de cono con la base en la parte superior, el cabo entra por arriba y se desliza hasta topar cerca de su propio extremo como en los picos, la forma sin lugar a dudas más segura de encabar un hacha, y también la más fácil pues bastaba labrar con un cuchillo o con la misma cabeza de hacha cualquier rama de madera dura hasta lograr el ajuste e introducirla, un detalle muy importante en un territorio donde las herramientas no estaban sobradas precisamente. Fue un diseño que llegó para quedarse: influenció a las futuras hachas de Canadá y los Estados Unidos y es el tipo de hacha predominante en Latinoamérica, debió ser el más favorecido por los españoles o probablemente el tipo más fácilmente disponible a la par que de mejor calidad a la hora de traerse una herramienta tan vital como el hacha a una vida nueva en un continente desconocido, y cuando empezaron a forjarse acá fue siguiendo esas mismas formas. Es el tipo de hacha que siempre he visto por aquí, tanto en ejemplos antiguos de herrero como en industriales viejas y nuevas, y la gente, la del medio rural que de verdad las usa, lo prefiere depreciando otras tipologías, yo creía que era solo costumbre pero no, la manera de trabajar va en consonancia con la forma de la herramienta.

Ahora bien, como decía al inicio esta entrada trata sobre un hacha que forjé a semejanza de las pequeñas hachas de comercio que originaron el tomahawk.  Mi hacha adolece de muchas de las características de las vizcaínas tradicionales, para empezar no la forjé como debió ser; con una pletina doblada en U y una pieza central de acero para el filo, sino que perforé el ojo en un bloque de hierro y soldé una pletina de acero para el filo, tampoco tiene ojo cónico y está encabada con cuñas, resolví la forma con corte y desbaste cuando debería ser puramente forjada….. En fin, pero al menos de lejos puede que de un aire a lo quería emular: algo por ejemplo como  una pequeña hacha vizcaína que cayó en manos de un indio de Los Grandes Lagos, quizá trocada a los comerciantes franceses por pieles de castor y que pasó en sus manos a ser una herramienta todoterreno y una temible arma a la hora de salir a buscar las piojosas cabelleras de sus enemigos. Entonces sin más les presento el vídeo (sí, es laaargo pero así de ambicioso soy con mi capacidad para atraer atención):


Y eso es todo, intentaré no volver a ausentarme tanto tiempo, y me voy porque tengo pendientes mas temas hachiles.


Saludos.

24 de mayo de 2018

Forjando un Hacha Vikinga 3.0

Hola, si ya sé que los he malacostumbrado demasiado y ahora mis ausencias se sienten, pero heme aquí, si el año pasado logré publicar cada mes este no iba a ser menos.

Hoy vamos a seguir con el tema de las hachas vikingas, y no, no es (mayormente) que haya cedido a la seducción del mercado haciendo cosas que gente blanca amante del heavymetal, tatuada y de tendencias derechistas considera geniales y ama comprar pagando por adelantado. Sino que como hemos visto antes, existen múltiples tipos de hachas asociados a la geografía y el espacio temporal "vikingo", primorosamente catalogadas por el genial Jan Petersen (Su libro es obligatorio, ok no entendemos nada pero las ilustraciones son geniales), por lo que tan solo por variedad hay muchos motivos para no despegarse de la fragua y mantener el yunque cantando.

En esta ocasión abordamos el tipo D, es algo así como un tipo B pero mas "gordito".



Probé por primera vez otra forma de forjar un hacha, consiste en hacer el ojo a partir de una pletina que doblada en U, abraza la pieza que será la hoja. Pueden hacerse ambas piezas de hierro y agregar solo una pequeña pieza de acero para el filo, yo hice el ojo de hierro pero he hecho toda la hoja de acero, concretamente 5160 reciclado de ballesta de camión, que a fin de cuentas lleva solo el filo templado. Mejor se entiende con fotos:





 
Si, ya sé, que si estás empezando en esto has leído tutoriale, visto vídeos, pedido consejo a gente sapiente y siempre te han dicho que pulas y limpies bien cualquier pieza de hierro o acero que quieras caldear. Pero en algún momento el ciclo natural del herrero es que te pases eso por el arco del triunfo y logres caldeos excelentes sin pulir una mierda. La verdad es que hay muchas variables involucradas que vas aprendiendo y no conviene omitir lo que te digamos los que ya hemos forjado un poco, mientras tanto, haz caso, rectifica, limpia y pule, eso facilita mucho las cosas al principio.






A partir de aquí todo fue recortar y desbastar con esmeril, hacer los tratamientos térmicos y encabar, pero de eso no tengo fotos, se pierde el rastro del proceso hasta ver el hacha terminada:







¿Sexy, no?, no había prestado mucha atención a ésta tipología pero ya sé que me encantaaaa, de hecho creo que ésta hacha me la quedaré y seremos felices por siempre. Y para que quede patente que no es solo una cara bonita sino una arma-herramienta pura y dura he aquí un test donde se las ve contra un clavo de hierro:


Finalmente, comentaré que cuando tomé las fotos del hacha me pasó algo gracioso; como quise algún entorno de vegetación verde salí un río que pasa cerca de mi casa, encontré un buen lugar y comencé mi faena, justo cuando estaba terminando pasó por allí una joven madre seguida de su hijo de unos 5 años. 
La mujer le decía cantando: 
-"Ahora piensa en una palabra que empiece con la letra pe, ¿liso?"
y el niño respondió:-¡Siii!
-¿Pato?
-No
-¿Perro?
-No
-¿Policia?
-¡Nooooo!
-Me rindo, ¿cúal es a palabra?
-¡Parasaurolophus!
La madre lo miró con la cara mas graciosa que he visto en un tiempo mientras le preguntaba: -¿Y que es eso?
-¡Un dinosauriooooo!. Le contestó.
Yo estaba partido de la risa y, mirando al niño me pusé el hacha trás de la la cabeza de tal modo que el cabo se proyectaba hacia atrás a la vez que encorvaba la espalda, levantaba el cuello y engarruñaba mi brazo libre, el pequeño estalló de risa al verme, disfrutando de ese fino y delicioso chiste entre paleontólogos de alto nivel. La mujer lo tomó de la mano y apretó el paso desapareciendo rápidamente. Me extrañé un poco, y casi inmediatamente comprendí apenado que a parte de que la mamá no entendió la referencia, mi aspecto no era el mejor: mugroso, con el pelo largo, en cuclillas medio oculto por la hierba haciendo ademanes inexplicables, y con un hacha vikinga en las manos.


Y eso es todo por esta ocasión, nos leemos muy pronto.


9 de abril de 2018

Cuchillo de Llave Mecánica.

Hoy vamos a tratar de reciclaje, o más bien de transformación de una herramienta en otra porque no es que haya dejado de servir para su trabajo original, pues a veces un objeto se queda fuera de su contexto y se convierte en materia prima para ser otra cosa en otro contexto...ya ni sé lo que escribo. Me duele la cabeza y estoy muy disperso, ansioso y tembloroso, hasta siento frío y eso que ya es primavera; han de saber que llevo desde mediados el año pasado levantando pesas y con dieta de superávit....todo bien pero creo que ya me pasé y estoy hecho un puerco, fuerte pero puerco al fin. Entonces ha llegado el momento de entrar en déficit bajando las calorías para ver que queda de mi, y  es una verdadera necesidad porque ya ni me quedan mis pantalones, tengo que andarle diciendo a la gente que uso solo conjuntos deportivos porque estoy reviendo "Los Soprano" y algo se me ha pegado. Bueno ya, en algún lado tenía que escupirlo, vamos al tema.


Hice un nuevo vídeo, en este caso sobre la transformación de una llave mecánica en un cuchillo, claro está. Es una llave hecha en México, ya vieja de cuando había industria siderúrgica de verdad, es acero al cromo-vanadio un material excelente para una herramienta de corte. Es un acero que contiene cromo al igual que el 5160 de las ballestas automotrices, al cual en principio se parece, pero lo supera ampliamente. El cromo aumenta la templabilidad, la capacidad que tiene el acero para endurecerse lo que es muy conveniente para la industria, pero además tiene vanadio que aumenta mucho su dureza final y resistencia a la abrasión, osea que es un acero que se endurece fácil y mucho así que hay que tratarlo con mimo. Tuvé cuidado de templar solo el filo, además le fundí una guarda de latón alrededor para romper su alma de llave, pues los cuchillos forjados de llave que he visto por internet tienen una silueta bastante simple que no me convence, además si que tiene utilidad al servir para apoyar y proteger la mano, ya he mencionado antes que yo le tengo paranoía a los cuchillos sin guarda y/o con el el filo en la misma linea que el mango desde una vez que casi me quedo sin meñique y anular.
Me gusta mucho el cuchillo aunque el grosor de la llave puede sentirse algo delgado para el mango, quizá le vendría bien un amarre de cuerda de nylon o cuero. Mide 31cm de largo con 16cm de hoja y pesa 260g, algo pesado para el estándar de un cuchillo de ese tamaño pero finalmente es un tocho importante de puro metal.

Sin mas, les dejo el vídeo:



Gracias por mirar, si se fijan ya estoy tratando de robarles menos tiempo de vida, aunque igual tiene una duración considerable. Eso es todo por el momento, como siempre digo ya iré mostrando las cosas que están en marcha, se vienen cosas interesantes y relacionadas a lo histórico.

Saludos.

4 de abril de 2018

Forjando un hacha vikinga.

Hola, el día de hoy seguimos con el tema de las hachas vikingas que al fin y al cabo hay mucho de donde escoger, en esta ocasión y siguiendo con el trabajo del señor Jan Petersen nos enfocamos en el tipo "B":


También llamada "hacha barbada", este es uno de los tipos de hachas mas popularmente asociadas a los vikingos, si no el que mas, probablemente por lo radicalmente diferentes que son a las hachas comunes que todos conocemos como herramienta.
Su silueta es muy característica pues la hoja siendo bastante fina al partir del ojo tiene un pronunciado saliente hacia abajo, lo que le da un filo largo, esta forma quizá es una derivación de hachas para labrar madera, donde se necesita un filo muy largo para rectificar piezas como tablas y vigas, el hacer un largo filo "flotante" permitía ahorrar metal y peso, cosas que en principio también benefician a un arma, además quizá, en combate esa barba podía utilizarse para enganchar escudos, armas o miembros del oponente.


Es pues, una asignatura ineludible, en esa ocasión tomé algunas fotos más que en la anterior, pero sigue sin ser un proceso muy detallado.
Comencé con una barra cuadrada de hierro a la que le agujeré el ojo en caliente con un cincel, le estiré un poco las paredes para sacarle material con que hacen los característicos picos del las hachas vikingas, aunque como puede verse en el ejemplo de la foto superior esos salientes redondos también quedan muy bien, además le di forma de cuña. El filo es una pieza de acero 5160 reciclado de un muelle de camión, está un poco forjada para darle forma de cuña:


Con una segueta abrí el cuerpo del hacha para hacer el ensamble entre ambas piezas:



Con la pieza del filo ya desbastada para poder caldear metal con metal, forcé la misma contra la abertura en el cuerpo de hierro a martillazos, abriéndose paso quedando bien apretada.




Aunque un poco de alambre bien apretado nunca está de más.


A la fragua para soldar a calda, mucha temperatura y un poco de bórax y martillazos después, las dos pieza se vuelven una sola:



Un poco de forja para darle más forma de hacha.


Ya solo queda desbastar lo que haga falta, templar y revenir.




Finalmente la encabé en encino, en esta ocasión es un cabo corto para usar a una mano.




La cabeza mide 17cm de largo con filo de 12cm de punta a punta, pesa 410g, el cabo mide 56cm y completa pesa 750g.

Eso es todo por ahora, tengo algunas cosas interesantes en marcha que iré mostrando dentro de poco.

Saludos.


27 de marzo de 2018

Hacha vikinga.


"A furore Normannorum libera nos, Domine"


O: "De la ira de los hombres del norte líbranos, Señor". Así se rezaba en los monasterios britanicos luego que en el año 793 unos forasteros llegados por mar sin temor o siquiera conocimiento del Dios verdadero se personaran en el monasterio de Lindisfarne a saquear y a probar la eficacia de sus hachas en las tonsuras de los santos varones consagrados allí. Y sobre esas armas va esta entrada.

Escribo simplemente por procrastinar un poco, y porque si otras veces he pecado de no tener que mostrar, ahora voy a regodearme de si tener que. Forjé un hacha vikinga, un tema que tenía pendiente desde hace años cuando hice una entrada sobre como modificar un hacha industrial para darle aspecto de vikinga (por mucho la entrada mas popular en toda la historia del blog), ahora que tengo yunque era tiempo de reabordar el tema por otro lado, si bien en esta ocasión no hay mucho proceso que mostrar pienso hacer mas hachas pronto, así que ya habrá ocasión de documentar.

Primero, estudiando la tipología de hachas vikingas me decidí por el tipo "L", el más bonito y elegante a mi parecer, con una forma que recuerda a la famosa "francisca", con una punta adelantada y elevada, y un filo que cae hacia el mango lo cual le da una gran capacidad de corte de "jalón" y de ofender con ambas puntas, muy  diferente a un hacha con el filo paralelo al mango, con esta forma es bastante inútil como herramienta, es decididamente un arma.


Este esquema muestra la clasificación de las hachas "vikingas" llevada a cabo por Jan Petersen, en un circulo marco el tipo L. aunque todas las hachas de la imagen son muy "moderadas" en sus siluetas, pues hay ejemplares de todos los tipos con sus rasgos propios mucho mas acentuados.
Se la suele confundir mucho con el archiconocido tipo "M", la típica hacha danesa con la que comparte las lineas generales, pero la M tiene una hoja mucho mucho más ancha y un filo kilométrico, las formas de la L son mas gráciles.

Tipo M


Tipo L












Aproveché una barra de acero que tenía desde hace mucho, es acero al carbono, creo que por el orden de 1070, la compré en un puesto de herramientas usadas, originalmente era un gran punzón de albañil. Comencé aplanando la hoja y perforando con un cincel el ojo del hacha:


Luego a golpes darle a todo una forma mas típicamente hachíl. 


Un poco más (véase el tas de sección oval que me hice para usar en el yunque, ¡me siento tan fucking pro!....).


Ahora es cosa de desbaste, un poco de esmeril y mucho de limas.


Finalmente a templar, luego a pulir el filo y a encabar, usé un mango para hacha de madera de encino comprado en la ferretería, tuve que tallarlo para ajustarlo a ésta, metí la cabeza del hacha desde arriba y la ajusté metiendo al centro del cabo una cuña de la misma madera, seguida por una de hierro de forma transversal, una manera muy histórica de hacer las cosas pues es frecuente que con las hachas originales aparezcan sus cuñas. Con la sola presión debería bastar, pero esas embarradas de resina epóxica tampoco estorban.


Y así quedó terminada:


La cabeza mide 19.5cm de largo y el filo 10.5cm de ancho.


El mango midde 89.5cm, para usar a dos manos.


Pesa entera 1320g, se maneja bastante rápido y es aterradora. Puede que la cabeza parezca chica como para usar a dos manos, pero nada de eso; ya es un hacha danesa en toda regla, existen ejemplos de mangos preservados bastante largos para hojas chicas, y al tener esta en mano se entiende que aquella gente sabía lo que hacía.


Y eso es too por esta vez, estoy muy contento con este trabajo, tengo ganas de seguir explorando otras tipologías. Nos leemos pronto.