20 de abril de 2017

Forja de Cuchillo Laminado.

Hola, mis fieles lectores. Hoy no habrá mucho que leer, pero si que ver.

En mi torpe empeño por al menos emular los populares formatos actuales volvía a hacer un vídeo explicativo sobre uno de mis trabajos, y la calidad sigue igual de lamentable: está hecho con el mismo teléfono, aunque esta vez si usé un tripié y se nota. Otro detalle es que mi mierda de teléfono tiene algo descompuesto y no graba audio, pero no sucumbiré a la vision de Steve Jobs y lo seguiré usando hasta que se caiga a pedazos; entoces hay que conformarse con la musiquita que te da gratis YouTube, porque me daba un tremendo horror vacui dejarlo así.
 Quizá me pasé varios pueblos con la duración del vídeo, y eso que resumí lo más que pude, y aunque intenté mostrarlo todo no es un tutorial, tal vez si pueda servir como orientación a algún neófito..... y algunas cosas como el afilado y el pulido puede que si se entiendan medianamente bien. En todo caso es mas un entretenimiento, como algo que me gustaría ver a mí, sé que existen degenerados como yo que disfrutan viendo procesos de transformación de materiales, ya sea artesanal o industrialmente.

Se trata de un cuchillo o pequeña hachuela, un tipo de hoja que en inglés se denomina: "sheepsfoot knife". Forjada a partir de cinco láminas; una central de acero de lima, dos laterales centrales de hierro y dos laterales exteriores de acero 5160, esta pensado como un capricho estético para obtener una franja clara del hierro entre los aceros más oscuros. Con chachas de "palo dulce" una madera oriunda de mi zona, dura y que se vende en los mercados en pequeños trozos por ser supuestamente medicinal, remaches de aluminio y pasatiento de cobre. Tal vez alguno lo note pero he de mencionar que desde que la concebí en la cabeza esta pieza tiene una clara influencia de los trabajos del maestro Germán Azote.

He aquí el vídeo:


Independientemente de mis esfuerzos cinematográficos disfruté mucho este trabajo, sigo entendiendo mejor un montón de cositas del oficio, de esas que no sabes de su existencia hasta que te las topas, y la verdad me gusta mucho el resultado final, es un cuchillo que me encanta y ni me creo que lo haya hecho yo, ya siento pena porque pronto lo enviaré a su dueño y me quedaré extrañándolo....

Tengo ganas de seguir intentando cosas similares, nos leemos pronto. Un saludo.





28 de marzo de 2017

Electrograbado.

No se me iba a escapar el mes sin entrada nueva.

Una persona me preguntó hace tiempo si podía hacerle un cuchillo tipo Bowie con “un grabado de lobos”, dije que sí y desaparecí sin consultarlo más hasta avisarle que había terminado, cosas peores hago siempre. La verdad tomé con gusto el encargo, los lobos siempre me han fascinado, de niño les temía de verdad aunque jamás los conocí y ni siquiera compartimos tiempo, jugaba a que mi perro era un lobo y yo lo andaba cazando, y a veces él me atacaba y me ganaba. Mi padre me contaba lo que a él le contaba su abuelo sobre los lobos, y una tía abuela beata que vivía con nosotros también me hablaba sobre eso. En aquellos tiempos los lobos eran un muro que parecía infranqueable a esas personas que estaban ocupando terrenos vírgenes fruto de la Reforma Agraria, mataban hasta las reses adultas, burros y caballos según contaban, pero luego de mucho esfuerzo los acabaron con balas, trampas, veneno y exterminando también a sus presas. Lo mismo pasó con los "leones", es decir pumas.

Bueno pero vamos al tema, que es como hice ese grabado sobre la hoja de un cuchillo usando la técnica de electrolisis, es una manera de grabar muy simple y segura (si uno es al menos tan inteligente como esas ratas de laboratorio a las que condicionan con electrochoques). Técnicamente no puedo aportar más de lo que ya hay explicado por todo Internet, excepto tal vez algunas ideas para exprimirla y sacarle provecho artístico, así que para aprenderla desde cero aconsejaría buscar otra fuente, que las hay excelentes. 

El lienzo: hice un Bowie de 42cm de largo de los que 25cm son hoja, acero 5160 forjado. La idea es que quede pulida a espejo pero para grabar  trabajo con la hoja pulida hasta el grano 800, porque sobre una hoja llevada hasta el espejo final, el barniz tiene la misma capacidad de adhesión al acero que el queso, chocolate y plástico fundidos a esos sartenes de los infomerciales.


Me compré unas cervezas, puse buen black metal a alto volumen y empecé a sacar mis frustraciones. Comencé calcando el contorno de la hoja en papel varias veces y haciendo dibujos usando fotos de lobos encontradas en Internet, buscando formas de acomodar un diseño, me decidí por hacer dos cabezas de lobos encontradas con expresiones diferentes, pero en todo caso muy encabronados y mostrando los dientes.


Para enmascarar uso barniz de uñas, blanco porque me parece mucho mas fácil así. No lo uso puro, cuando abro un frasco nuevo le saco alrededor de una cuarta parte que guardo en otro recipiente y lo sustituyo por acetona, así queda más fluido y forma una capa muy fina al depositarse en el metal, a mi ver así es más fácil raspar detalles finos.


Ahora dibujo con una pluma sobre el barniz seco las lineas generales del primer lobo.


A partir de aquí comienzo a profanar la superficie de la hoja y no hay vuelta atrás; usando una lezna de acero bien afilada y dura raspo el boceto del lobo, en un solo paso raspo el barniz pero también araño la hoja, esas marcas me servirán más adelante para encontrar donde va cada cosa. Nada de detalles, solo es para señalar la ubicación de las diferentes partes del dibujo.




Ahora empieza la parte química. El electro-grabado es electrolisis, consiste en una oxidación controlada de un metal que cederá electrones, o sea un ánodo, que van a  ir a parar a un cátodo, el cable de corriente opuesta cuando entre ellos hay un electrolito, que es simplemente sal de mesa disuelta en agua. La hoja del cuchillo está protegida por el barniz excepto aquellas partes raspadas, allí donde está el metal desnudo y en contacto con la solución ocurrirá la reacción, dejándonos una marca produciendo el grabado.

Es tan simple como esto.



La hoja del cuchillo va conectada al cable positivo, y el negativo va dentro  del agua con sal , la cual está contenida en un bordo de plastilina, cuidando siempre que el cable nunca entre en contacto con alguna parte desnuda del acero. Al fluir la corriente por la solución entre el ánodo (acero) y el cátodo (cable de cobre), el primero cederá electrones oxidándose. Ojo esto lo hice así para las fotos pero a medida que avancé mejor conecté el cable de cobre a un clavo de hierro, así al ser dos metales (casí) iguales mejora dramáticamente el resultado
Lo que uso es un viejo convertidor de voltaje que entrega  12 voltios, estaba en casa de mis padres desde tiempos inmemoriales y recuerdo que servía para conectar una pequeña televisión hoy desaparecida.




Entre más superficie tiene el diseño más tarda la reacción en comer una cantidad apreciable de metal, así mismo la intensidad de la reacción en un grabado extenso depende de la cercanía del cátodo en la solución a las distintas partes den acero expuesto del diseño: a partes más cercanas a éste la reacción tendrá más fuerza y en las alejadas poca, quedando menos hondo y definido, por eso es necesario mover constantemente el cable por encima del dibujo mientras ocurre la reacción.  Me di cuenta de estas cosas cuando hace tiempo intenté hacer algunos diseños complejos, concretamente unas reses sobre unas hachuelas de carnicero, traté de hacer un grabado algo grandeclillo  deseando tener buen detalle, pero inocentemente los traté como si fueran un  simple logo; enmascarando, tallando todo de una vez y realizando la reacción de una sola sentada. El resultado es un grabado con poco detalle, bastante esquemático y escasamente profundo, requiriendo de varios minutos y constante movimiento del cable sobre las distintas zonas solo para quedar reconocibles.






El segundo intento mejoró mucho pero seguía sin convencerme. 

















Pero me sirvió para aprender, y bueno no estaban tan mal a todo mundo le gustaron. Sin embargo al grabar mi marca en varios cuchillos o al hacer nombres, iniciales etc. que algunas personas me pidieron  me di cuenta de que trabajando con superficies pequeñas podía obtener gran profundidad y definición. Por eso pensé que si hacía un diseño mas complejo trabajando en etapas separadas podría conseguir un nivel de detalle alto en todo el conjunto, de modo que con algo de trabajo podría exprimir esta técnica tan simple para sacar un resultado digno.

Continuemos con el lobo. Comencé tallando solo los detalles generales de la cara para una primera etapa.


Que comience la reacción. al conectar la corriente comenzarán a aparecer burbujas y poco a poco la solución salina irá enturbiándose hasta quedar completamente negra. 





Luego de tres minutos paré y tiré la solución usada. Lobo lobito ¿estás allí?


Eliminé el barniz con un poco de acetona y pude ver algo ya reconocible, aunque sigue siendo una base y falta detallar más.


Y en esto se basa todo, trabajar por etapas, cuidando bien el resultado de cada una para que juntas me den un resultado mejor que haciendo todo en una sola.
Ahora las orejas, un poco de cuello y más profundidad al ojo que es algo muy importante para la parecencia final del dibujo. 




La zona del cuello-lomo.


También descubrí que si se excede de unos cuatro minutos la solución puede calentarse tato que empieza a afectar a al barniz, lo que podría hacerlo saltar afectando con ello nuestro trabajo, esto es relevante en este proyecto lleno de pelos; cada pelo es una raya pequeña y hay muchas lo que deja al barniz muy debilitado. Pero trabajando en bloques de menos de dos minutos y dejando enfriar o directamente sustituyendo la solución usada podemos trabajar con seguridad de no estropear el grabado, De este modo es posible profundizar bastante más de lo que creía

La nariz.
La oreja

 Mas de el ojo


Y del hocico.


Hasta que tuve algo ya plenamente lobuno. Bueno en el momento de esta foto aún faltaban algunas cosas en el hocico.....

Luego hice el otro lobo proyectado que fue más de lo mismo, completando el diseño:




Ya puedo terminar el pulido, lo que he de pulir ya es muy poco pero aunque fuera más no habría riesgo de borrar nada, los grabados están bien profundos, pasando la uña puede sentirse.
La verdad subestimaba mucho el electro-grabado antes y pensaba en pasarme al ácido, pero ahora le tengo fe renovada y creo que vale la pena seguir por aquí, en vista del engorro que supondría el tradicional ácido, aunque me sigue dando curiosidad.

Finalmente le puse cachas de albura de huizache y casco de caballo que es el material negro del cual ya se habló en su momento, remaches de hierro y un pasatientos de latón.






Leonora Godinez (hija de Godo) desea el casco de caballo de las cachas para masticarlo, le parece simplemente irresistible. A Chillo todo le importa una mierda.


Lo más difícil del grabado sobre una hoja pulida a espejo es tomarle una foto decente al trabajo, pues para apreciarlo hay que tomar el cuchillo y buscar la luz adecuada, y tiene suficientes detalles como para estar mirando un rato, es algo para disfrutar intima y egoístamente.
Y eso es todo, me divertí mucho y seguiré practicando, pues aunque no me considero un mal dibujante este es un medio muy nuevo para mi y seamos francos, tiene cierta ingenuidad de tatuaje mediocre.

Nos leemos pronto, saludos.


21 de febrero de 2017

Vaina de plástico para cuchillo.

Corren tiempos raros, aunque decirlo precisamente ahora ya es cliché, pero raros buenos en lo concerniente al blog.
Este mes acaba cumplir otro año y estuve mirando sus números. Tuve un pico muy alto en el numero de visitantes allá por el 2012 cuando varios blogueros (¿alguien sigue vivo?) aún teníamos mucha actividad en el blog de Axil, a partir de allí todo fue una caída brusca y una meseta más o menos constante que duró varios años. Curiosamente desde finales del año pasado y en este se me vino una avalancha que está superando con creces incluso al pico de 2012, lo cual en la época del reinado de los esmarfones y las redes sociales es mucho decir.

El caso es que ver que esto tiene mas vida que nunca me recuerda que siempre he publicado de forma muy leeeenta, para este año quisiera al menos sacar una entrada por mes o a lo menos romper la barrera que tengo de 9 entradas por vuelta al sol......

Bueno, voy a explicar un experimento que hice, no es nada tradicional, todo lo contrario. No intento que sea un tutorial, aunque trataré de profundizar.

Se trata de una vaina para cuchillo hecha de plástico, ¡si, Mhuajajaja!, plástico. Las vainas de plástico  o tácticas son feas -claro que habrá degenerados a quienes les gusten por encima del sacrosanto cuero-, pero tienen a su favor ser muy resistentes, ligeras, estar libres de mantenimiento, ademas de poder lograr un ajuste perfecto con el cuchillo que nos garantiza no perderlo y poder acceder a él rápidamente sin los botones o lazos que necesitan la mayoría de diseños de cuero para asegurarlo. Y en este caso, resultar estúpidamente barata.

Todo esto surgió porque necesitaba envainar este engendro:



Diseñé y construí esa cosa entre mis padecimientos mentales, dejando volar la fantasía quise hacer algo que por ejemplo pudiera llevar al campo o de lo que pudiera echar mano in extremis. Se trata de un cuchillo multiproposito con gran capacidad ofensiva heredada de las puntillas taurinas que es de donde partí como inspiración, se nota en la punta ojival ancha de doble filo con sección romboidal y en las dimensiones, penetra cortando que da miedo. Pero por otro lado quería que pudiera usarse por ejemplo para cotar a golpes como un pequeño machete o hacer cualquier otra tarea. Lo demás fue jugar con la ergonomía para tener agarres fuertes en múltiples posiciones.




Es acero 5160 forjado con una terminación bruta, vaceos cóncavos, baño de cloruro férrico, cachas de mezquite (hubiera querido usar algún material plástico) bastante delgadas, incluso la espiga se afina en el extremo, la idea es que el mango sea bien delgado para que se pueda usar cómodamente con guantes, los remaches son de aluminio y el pasatientos de tubo de latón.

Tenía ganas de probar hacer una vaina de material plástico, algo que llevó mucho tiempo viendo por Internet, y esta fue la oportunidad perfecta, además tengo acopiada cierta cantidad de un plástico que se me figuró bueno para esto: tubos que la verdad no sé si son de PVC o Polietileno, son esos tubos centrales de los rollos de bolsas de polietileno que usan en los negocios:


Sé de la existencia de materiales mucho más adecuados para estas cosas como el famoso KIDEX con el que se hacen por ejemplo fundas para pistolas, pero mientras probaremos con esto, que tiene la ventaja de salir gratis.


Lo primero que hice fue cortar a lo largo los tubos para abrirlos usando la segueta.


Entonces aplané aquello usando una pistola de calor que le pedí prestada a un amigo. Es un aparato genial para el que he encontrado un montón de usos y no quiero devolver.
Utilicé un bloque de acero por su peso y su planura para enderezar esto, calor, gravedad y poco más








Hasta que eventualmente logré unas placas bien planas.


Ya puedo comenzar a plantearme el tipo de vaina que haré, algo muy simple de dos piezas.


Imaginé para la parte trasera tres correas cruzadas; una vertical y dos horizontales, para poder portar la vaina en diferentes posiciones.


Dibujé burdamente una silueta que calculé suficiente para acomodar el cuchillo y un generoso perímetro para los remaches con que ira armada. Es fácil cortar este plástico con unas tijeras de aviador.


Aquí están las dos piezas, la trasera lleva ese resalte arriba dónde irá la correa.


Pegué ambas piezas con pegamento para tuberías hidráulicas de PVC, es una lata sobrante que había en casa y me pareció adecuado. En los experimentos que hice me di cuenta de que la capacidad de adhesión del producto a este plástico es bastante pobre, de todos modos no espero ninguna aportación estructural de su parte, tan solo que esté allí sellando la junta para hacer impermeable la vaina.



Con las piezas pegadas hice los agujeros para remachar.


La vaina estará unida con remaches huecos de tubo tal como he visto en los productos industriales, aunque los míos irán puestos a mano. Según he visto tienen la utilidad añadida de poder servir como ojales pasando por ellos cordeles para configurar a pleno gusto la portación del cuchillo. Por otro lado el sistema descrito a continuación es el mismo que uso cuando remacho con tubo las cachas de cuchillos.
Los remaches los saqué de un viejo tubo de cobre de los que se usan para gas.


Corto un pedacito de tubo de la medida adecuada para remachar, es importante limar bien los extremos para dejarlos planos.

La longitud del remache debe ser tal que sobresalga un poquito por ambos lados.


Para comenzar a remachar hay que expandir los extremos del tubo, para eso uso dos herramientas de forma cónica: un punzón con la punta hacia arriba y un martillo de hojalatero o chapista con esta forma cónica apuntando hacia abajo.


Teniendo el tubo entre las dos herramientas de esta manera uso otro martillo para dar golpecitos al martillo de hojalatero por arriba de tal modo que los dos conos empiezan a expandir el tubito de cobre.



Asi los extremos van tomando forma abocinada  y el tubo un aspecto de reloj de arena.


Esto hay que hacerlo con calma y suavidad, el cobre es muy dúctil y difícil de rajar, pero puede ocurrir.


 Hay que tener más cuidado si usamos tubo de aluminio o latón y todavía más si es de acero inoxidable, esté último metal nos daría una capacidad de expansión mucho menor,  pero con todos se puede.

Cuando el tubo ya está bastante abierto, aún sostenido sobre el punzón comienzo a golpear suavemente con un martillo de bola pequeño para extender los bordes del remache por encima del plástico, hago esto por ambos lados.


Finalmente ya sobre una superficie plana doy unos golpecillos con decisión con el lado plano del martillo par aplanar el remache.


Otros golpes para apretarlo y queda listo.






Todos los remaches en su sitio:


Con el esmeril y un disco de lija flap desbasté toda la orilla de la vaina hasta emparejar bien las piezas y darle algo de forma haciendo ligeras curvas entre remache y remache. Desbastar esto así crea mucho polvo muy fino, protección buconasal si o si y aspiradora para recoger todo aquello.


Ya va pareciendo vaina, incluso con algo de fuerza bruta ya se puede meter el cuchillo.


Ha llegado el momento que más esperaba desde que comencé: el termoformado. Dar la forma con calor a la vaina para que se ajuste a la forma del cuchillo y lo retenga con seguridad y que a la vez nos permita desenvainarlo, sin que nos ilumine un rayo dorado al conseguir sacarlo después de mucho esfuerzo.

Fué mucho más fácil de lo esperaba. Metí el cuchillo en la posición que consideré optima y comencé a calentar los bordes del mismo.


Entonces usando una toalla para no quemarme, una vez se suavizaba el plástico presionaba con los dedos marcando la silueta del cuchillo.


Insistiendo especialmente en que tome la forma de los hombros de la hoja, que es donde el plástico puede formar puntos de apoyo para retener el cuchillo


De hecho llegué a pasarme, tanto de calor como de presión, pero fueron errores fáciles de corregir, excepto que cuando calenté de más y el plástico estaba tan suave que la trama de la toalla quedó marcada en el mismo, aunque realmente es difícil empeorar estéticamente esta abominación. Me pareció divertido estar probando el ajuste hasta que di con el que me dejó más satisfecho, queda bien sujeto, incluso podría portarse colgando boca abajo sometido a traqueteos con total seguridad, pudiendo sacarse de un tirón firme.


Y con eso queda terminado el proyecto.




Es algo feo, totalmente para darle uso duro. Gustos a parte, como objeto útil sus virtudes son innegables aunque este plástico es un material muy humilde con el que por más que uno se esmere en los detalles, la pieza final siempre tendrá ese aspecto y tacto de "artículo barato". Pero tengo muchos tubos de estos, es noble de trabajar y me divertí, es un terreno en el seguramente me interne pronto de nuevo.

Me largo a dormir, un saludo.