22 de diciembre de 2016

Casco de caballo: queratina en raja.

Hola, he estado ausente de todo Internet por diversas causa pero ya tengo un tiempo con la producción retomada y pronto estaré mostrando cosas sustanciosas, supongo que esta será la última entrada del año, a menos que logre alguna cosa que planeo en estos días.

Esta mañana estuve trabajando en una de esas cosas poco comunes que me divierten mucho y la documenté, es algo que recuerdo haber mencionado en otra entrada de forma muy superficial, igual lo que mostraré es muyyy simple no habrá ningún trabajo terminado, solo un pequeño proceso, así mientras almuerzo no esta de más darle algo de vida al blog con ello.

La mayoría sabremos que el cuerno ya sea de toro o de búfalo, de carnero, antílope y demás animales (los ciervos se cuecen a parte) era algo así como el plástico de la antigüedad. Un material fácil de mecanizar, fuerte, difícil de romper, elástico, ligero e incluso bello una vez pulido, se usaba para todo tipo de cosas desde peines hasta cachas y empuñaduras de armas. Bueno, podría mostrarles exactamente lo mismo con un cuerno pero lo que tengo hoy es un casco de caballo. Los cascos de los equinos tienen las mismas propiedades aunque creo que son un poco menos densos y por tanto algo menos fuertes que el cuerno bovino, pero al final es una lámina de queratina con características equivalentes.


Lo primero es conseguirlos, a mí me basta con una salida por el campo a ver que rapiño, cerca de mi pueblo hay un lugar donde la gente arroja ganado muerto, sobre todo equinos porque aquí a esa carne a nadie se le ocurre comérsela, ocurre ocasionalmente de modo que nunca he visto que se acumulen cadáveres, los animales carroñeros se encargan rápido y lo único que hay siempre son huesos desperdigados.

Una mañana hace algunos meses anduve caminado por allí, escuchando los pájaros trinar y con el tibio sol sobre el rostro, no tardé en hallar lo que quería:



Encontré cuatro cascos creo que de dos individuos diferentes, aunque dos de ellos unidos aún a los huesos de las patas estando demasiado fresco el conjunto todavía. Los carroñeros de mi clase aprendemos cosas como tomar esas asquerosas extremidades y subirlas a un árbol para que los perros o coyotes no se las lleven haciendo virtualmente imposible su recuperación, allí se pueden quedar otros meses hasta que estén mas limpias y sin olor para llevármelas, que incluso los huesos largos me interesan. No hay prisa.


Pero pasemos a la transformación de esta materia prima. El casco del equino es como un vaso -creo que en algunos lugares le dan ese nombre-, tiene un fondo y un perímetro, lo que usaremos es el perímetro o pared que es la parte en permanente crecimiento y en contacto con el suelo. Y eliminaremos el fondo, que es más débil y de consistencia esponjosa.
Yo solo he usado cascos ya secos y limpios de carne por descomposición natural, como ya escribí incluso cuando los he hallado muy frescos nunca he tenido urgencia como para procesarlos de inmediato, en un caso así habría que cocer bien la pieza en agua con un poco de amoniaco hasta que el hueso del interior se desprenda y el casco quede libre de cualquier resto.

 Con una segueta corto las uniones entre la pared y el fondo, es más una zona de transición entre ambas partes

 Entonces es muy fácil eliminar el fondo partiéndolo con unos golpes y arrancando los restos con unas pinzas.


Y solo nos quedamos con la pared en forma de U.


Ahora vamos a enderezarla usando calor, fijo un extremo del casco a una lámina metálica con una prensa.


Y empiezo darle calor con el soplete usando una llama suave, el exterior se quemará un poco, pero no debe pasar de chamuscarse superficialmente, no hay que darle tanto como para que se encienda. Hace poco un amigo me prestó una pistola eléctrica de calor para hacer otro trabajo, nunca había usado una de esas, pero ya habiéndola probado creo que podría servir para esto también, y sin el añadido de mal olor.

   

El calor ablandará nuestro material rápidamente, entonces poco a poco voy abriéndolo, empujando solo cuando se sienta suave, cuando vuelve a ofrecer resistencia le doy un poco más de flama, la cosa es que siempre debe resultarnos fácil abrirlo.







Hasta que quede completamente abierto.


Bueno ya está derecho, pero no todo lo que puede estar, solo falta aplanarlo bien, le coloco encima otro pedazo de lámina de hierro, le doy un poco más de calor y lo prenso y lo prenso poco a poco.


Aprieto y aprieto y cuando ya no no da mas así lo dejo,  bien apretado reposando varios minutos.


Y eso es todo, queda bien derecha y así se quedará para siempre, hay alguna irregularidad pero es cosa de la diferencia de grosor del material que no es parejo, eso será asunto de desbastar.


Y ya tenemos un material muy amigable para trabajar, armados con una sierra fina, un taladro y algo de lija podemos hacer cachas, separadores para cuchillos...en recreación histórica se pueden hacer todo tipo de cosas cosas como peines, hebillas, cubiertos, colgantes como cruces, botones, fichas de juego etc.

Como dije podría haber mostrado lo mismo un cuerno de res pero esto es menos común, en todo caso es exactamente lo mismo para las paredes del cuerno que es hueco, la diferencia es que este nos ofrece una punta maciza, además de los cuernos podemos obtener láminas  mas grandes y de mayor grosor. Admite un pulido muy alto, este en concreto es completamente negro, pero con alguno claro al pulir se pueden encontrar lineas  o manchas interesantes.


Eso sí, haré una de mis escasas advertencias de seguridad porque esto lo amerita: Al cortar, desbastar o agujerar este material sin importar si la herramienta es manual o eléctrica (con mucha mayor razón si es eléctrica) hay que usar protección buco-nasal y tratar en lo posible de colectar y deshacerse del polvillo que se genere pues es muy peligroso si se inhala, usando a ser posible una aspiradora. Conozco el caso de un artesano que sufrió una infección pulmonar debido a esto.

Bueno eso es todo, queridos lectores, me vuelvo a lo que estaba.

Un saludo.



14 de agosto de 2016

Der Metzgermeister.

La verdad sea dicha este titulo en alemán tiene mayor impacto dramático y bien pronunciado suena mucho más siniestro que "El Maestro Carnicero", que es lo que vendría a ser en español. A aquellos que les de morbo el tema de asesinos peculiares o a quienes sean un poco versados en el Metal Industrial musicalmente hablando, les sonará en nombre de Armin Meiwes. Solo es un dato que me vino a la cabeza cuando comencé a forjar este tipo de herramientas, a las que nombro así cariñosamente. Está será una entrada genérica y simple sobre hago que he estado haciendo últimamente, de manera serial.....

El año pasado hice un hacha de carnicero a petición de un querido amigo que deseaba regalarla a un amigo suyo cuya profesión requiere el uso de esta herramienta, me puse manos a la obra y salió esto: 



No quedó tan mal, la hice bastante espartana asumiendo que la usaría para trabajar, aunque según me han contado la tiene guardada y no deja que le de ni el aire cual reliquia de santo.

Seguí haciendo hachas de carnicero por varios motivos a saber:

-Me gustan. Además con cada una me doy cuenta de cosillas que quiero mejorar en la siguiente.

-Son sencillas de hacer. Los pasos a seguir son pocos y bastante simples de modo que no exigen nada especial y sus avances pueden hacerse a ratos entre otras cosas más complejas, aunque sencillo no significa fácil pues es un tocho de acero de volumen importante que necesita de un igualmente importante volumen de trabajo.

-Se venden muy bien. Por alguna razón que no logro entender parece que a la gente le gustan mucho y están propensos a desprenderse de sus preciosos dineros por una, mucho más que por cuchillos de otras tipologías.

Esencialmente una hachuela así es simple como la tabla del uno. Es como un lienzo donde, ejecutando pulcramente las técnicas básicas permite obtener un resultado muy digno y un útil ejercicio de las mismas en el proceso, me parece que algo así es un proyecto más que interesante para el neófito en cuchillería.

Partamos con el material. Nuestra decadente época post-industrial nos prodiga acero usado a manos llenas, uno de los más abundantes y accesibles en casi cualquier rincón del mundo son los muelles de amortiguación de vehículos automotores de todo tipo y medida. El acero de ballestas de automóvil casi, casi siempre es acero SAE 5160, pero también existen en SAE 9260 sobre todo en vehículos con varias décadas de antigüedad, dos viejos conocidos, muy fácil de trabajar el primero y algo caprichudo el segundo, pero de rendimiento un poco superior. Recomiendo encomiablemente la lectura de este artículo del maestro Leonardo Daneluz.

Haré solo un resumen de como hago una de estas, también debo mencionar que no se trata de la misma hacha en todas las fotos, pero al cabo son iguales los pasos iguales para todas. Comienzo con un muelle de camioneta bien gordo que ya es prácticamente varias hachuelas prefabricadas, lo corto con el esmeril o radial usando un disco fino, sacando una una forma que ya perfila una hachuela:




Voy a la fragua y enderezo bien su natural curvatura.

 Y comienzo a bajar el filo a golpes, con esto extiendo un poco la hoja, la adelgazo y le confiero una leve curva que me encanta, también ayudado de un punzón hago en caliente los agujeros para los remaches de las cachas y el característico hoyo al final de la hoja que servirá para colgar la herramienta.


En este vídeo la temperatura del acero es suficientemente alta como para trabajar, el color se pierde muy rápido por estar bajo la luz directa del sol.




Ya con una forma más o menos definida utilizo el esmeril para adecentar un poco la silueta y las superficies.


Ahora, usando una piedra de afilar barata de carburo de silicio y abundante agua comienzo a rectificar las caras de la hoja buscando dejarlas lo más rectas posible, también en este punto usando una lima y la piedra ya comienzo a insinuar el filo, que será convexo.


Con la geometría ya perfilada normalizo la hoja y luego la templo en aceite usado de automóvil, perfecto para el acero 5160, luego del templado hago el revenido en la misma fragua hasta llegar al color azulado.



Ahora ya puedo comenzar a pulir, piedra otra vez, de forma exhaustiva y paranoica hasta eliminar cualquier depresión o bulto en las caras de la hoja, que quede recta recta. Esta es la manera en que realmente aprendí y estoy aprendiendo a ser preciso y delicado al forjar: compadeciéndome de mi mismo cuando tenía que emparejar a mano hojas parecidas a la superficie de la luna.



Y ya puedo pasar a la lija, he hablado antes sobre el pulido a espejo, no hay secretos; la clasica sucesión de lijas de agua 120, 220, 320, 360, 400, 600, 800, 1000, 1500 y 2000 alternando el sentido del lijado 90º entre grano y grano, para lijar apoyo la lija contra una tablilla de madera bien recta metiendo entre lija y madera un trocito de fomi o goma eva. La superficie de la hoja la lubrico con un poco de aceite 3 en 1 que es el que tengo a mano pero otros lubricantes como el WD40 sirven igual. Los primeros granos cuestan trabajo y requieren algo de necedad, pero a partir del 400 todo fluye muy rápido.



Tampoco es obligado llegar al espejo, a mi me gusta así. A parte de la estética he comprobado que las hojas bien pulidas a espejo son muy resistentes a la corrosión por si mismas en el uso rudo, evidentemente aparecerán rayones con el uso y los reafilados pero es parte de una herramienta. Deteniéndose en el 400 ya se puede lograr un satinado muy bonito, o incluso mucho antes si uno se decanta por un proyecto rudo y excesivamente pragmático.

A partir de aquí sigue ponerle cachas de alguna madera dura y bonita, afilar, y detalles varios.




He estado haciendo algunos embellecimientos simples como trabajitos de lima en la espiga que luego relleno con resina epoxíca al pegar las cachas, es simple pero queda muy bien.





Y de hacer electrograbados en las hojas usando claro, temas que tengan que ver con la carne. Es muy fácil pero creo que las posibilidades de la electricidad se me están acabando y es hora de explorar el tradicional ácido.



Pero de esto hablaremos luego porque apenas lo estoy practicando y de todos modos vienen más hachuelas y algo hay que poner en el blog. Me voy a preparar un café para regar la panza ya que, durante la redacción de esta entrada me di un atracón de galletas bastante fuerte porque carezco del más mínimo atisbo de autocontrol.

Nos leemos pronto.


16 de junio de 2016

Scrimshaw: Lo que ves es lo que hay II

Si, mis fieles Lectores otra vez se trata de algo no medieval ni (enteramente) herreríl.

Hace algunos años ya se trató aquí el tema del scrimshaw, con buen éxito y acogida por cierto.

También desde hace años he escrito que considero que debería documentar mis procesos en vídeo, y hasta ahora me lo tomo en serio e intento hacer un documento audiovisual de un proyecto muy especial. Como tutorial es malo aunque realmente no hay mucho que explicar, es más bien un vídeo ilustrativo que tiene un montón de errores de producción: está hecho íntegramente con un “esmarfon”, la camarilla es decente pero sigue siendo un teléfono y presenta bastantes limitaciones, sobre todo hay que tener maña con la iluminación y mucho lo hice sosteniendo el aparato con una mano mientras trabajaba con la otra, además la calidad de la imagen bajó bastante al subirlo a You Tube.... Pronto me conseguiré una memoria adecuada para la cámara semi-pro que tengo y ya veremos. De cualquier modo la parte filmada es solo un mínimo del proceso completo pero traté de ir haciendo un resumen entendible.

Por otro lado el trabajo en sí mismo lo disfruté mucho, tenía años sin hacer scrimshaw y me divertí bastante, aparte de plasmar el retrato nunca tuve un plan concreto y todas las ideas para la base fueron surgiendo a medida que avanzaba (quizá con un poco de ayuda de la absenta que me prodigaba).

Bueno sin más les presento el vídeo:










Un saludo y nos leemos pronto.

13 de abril de 2016

Cuchillo Paleolítico.

Esto es extraño, ni sé por donde comenzar o cómo lo terminé....

Al leer y participar en foros de cuchillería la mente del neófito queda expuesto a sinfín de trabajos y técnicas diferentes para hacer cuchillos, algunas con bases prácticas y otras evidentemente destinadas a dotar a las piezas de una estética distintiva.

Así fue como hace años me topé con "el acabado de piedra", básicamente consiste en amolar una hoja de acero de tal manera que su superficie remede el aspecto de una hoja de obsidiana, silex u otro material pétreo intentado reproducir esa textura de una herramienta que fue hecha arrancando lascas de la superficie.



Es fácil localizar ejemplos en la red de este tipo de acabado en hojas de acero, concretmente a mi me sirvió mucho este turorial para entender la idea, además aviso que para entender el concepto habrán de revisarlo, de mi no sacarán nada pues el modo en que utilizo cierta herramienta eléctrica para dar la textura es algo irresponsable y a veces hay una linea delgada entre dar un tip ingenioso e invitar a la banda a sufrir un accidente, aquí si tienen herramientas mostrables:

                  “Knapped” Steel Blade Tutorial


El caso es que a mi eso siempre me pareció un pretexto para no pulir, hasta que el año pasado decidí probarlo y me salió este engendro trans-epoca:



Es de acero 1070, va encabado en una rama de huizache bruta, la espiga simplemente está pegada con resina  epoxíca y tiene un amarre de cuero crudo puramente decorativo que además oculta la unión entre la madera y el acero, como se ve hasta en el filo quise imitar una hoja de piedra por lo que le hice una sierra irregular a golpe de limas pequeñitas, está bien afilado y corta una barbaridad, la hoja va oscurecida con cloruro férrico para darle un color convincente.

La verdad fue bastante divertido de hacer y sobre todo noté que llamaba la atención, y aquí es cuando nace el motivo de esta entrada. Un amigo que lo vio me pidió que le hiciera uno parecido pero con el filo liso porque tenía el deseo de utilizarlo, es un amigo con el que me gusta trabajar porque me da libertad y es alguien que sabe mucho sobre cuchillería así que siempre brotan cosas interesantes cuando desarrollamos una pieza.

Primero se me ocurrió que para imitar mejor la textura de la piedra habría que sacar diferecias de color y vetas.... y eso puede hacerse mezclado varios más de un acero en la misma hoja así que me dispuse a hacer un laminado o damasco muy simple.


Eso es una punta de un machete collins muy viejo, no estoy seguro pero es un acero al carbono del orden 1080.1090, eso es el alma y filo de la hoja. Los otros materiales son chapitas de hierro que corté de una lata de polvo para hacer leche sabor chocolate, pedazos de disco para corte de madera (1070) y las partes exteriores más gruesas son de hierro. La idea es que soldando todo eso y al desbastar podría esperar algún contraste bonito en la hoja resultante.


No tengo fotos de la forja pero con mi fuelle japonés no batallé demasiado para llegar a esto:


Allí ya tengo la hoja formada con su espiga, templada y un desbaste preliminar, pasada por el cloruro férrico para revisar como va la cosa.

Ahora que lo veo este cuchillo esta rerriblemente mal documentado, de todas maneras por lo que expliqué más arriba no puedo dar detalles sobre la textura, cuando tenga herramientas que no pongan en peligro los dedos y otras partes blandas lo haré.

Pasemos al mango. Se me ocurrió en uno de mis típicos cambios de guión que ya que estábamos con una hoja de "piedra" sería bueno darle toda la temática prehistórica posible a la pieza y que se jodiera la funcionalidad, faltaría más. Me dediqué a estudiar todo lo que podía encontrar sobre arte paleolítico y fueron de mi especial interés las tallas que aquellos hombres hacían con tanta sensibilidad en objetos como propulsores de azagayas. Es realmente es impresionante como en pequeñas tallas o en las pinturas rupestres lograban transmitir con tan poca industria toda la presencia de aquellas bestias..... No en vano Picasso dijo que después de Altamira todo parece decadente.

Me metí de lleno al personaje y para estas alturas ya había leído y había mirado un montón de documentales sobre Lascaux y Altamira, sobre mamuts, neandertales y cromañones, osos gigantes, gente caminando sobre Bering........
Me conseguí por esos días un asta de ciervo de regular tamaño y me di a la tarea de hacer la talla de un león, algo no realista, incluso tosco-ingenuo pero de fuertes lineas generales, inspirado en las tallas paleolíticas, creo que esta fue la parte que más disfruté.







Taladré el asta para introducir la espiga, aquí ya se ve la textura de la hoja con el contraste entre hierro y aceros por los que va una vetilla de hierro:


Para armar el conjunto usé un separador de bronce y pequeñas piezas de cuerno de bovino y de madera de mezquite:


Como todo ya se había ido al carajo a estas alturas tampoco iba a hacerle una vaina normal, opté por hacerle una vaina-expositor acorde con él usando un viejo hueso de caballo recogido del campo, lo teñí con óleo marrón diluido en aceite de linaza y me puse a hacer scrimshaw con diseños copiados de la famosa cueva de Lascaux, principalmente leones pero también un uro, un rinoceronte y un caballo.


El brocal es de mezquite igual que la base bien burda, base y hueso van unidos con tornillos y resina epoxíca:








Me gusta mucho..... a estas horas ya está en la vitrina de mi amigo. Me pasó algo raro con este trabajo, se suponía que iba a ser un cuchillo utilitario y terminó en esto, claro que el cuchillo es sólido, la hoja está templada, y está afilada con una robusta sección convexa que afeita, pero llegó a ser otra cosa. A mi me encanta pintar y la verdad sentí lo mismo haciendo este cuchillo que pintando, o sea que jamás me había involucrado de esta manera con un proyecto de forja, es curioso, cabe decir que me llevó mucho tiempo, además me dejó ver varias posibilidades para trabajos futuros.
Y pues eso es todo, me puse a escribir esta entrada porque ya no eran horas de andar limando a riesgo de despertar a las gentes que duermen y se me fue el tiempo demasiado rápido, voy a dormir un rato que hay mucho por hacer.

Saludos.