9 de diciembre de 2014

Test angones.

Pésimo audio, pésima técnica, pésima cámara, pésimo vídeo.

Pero es imposible pasar la niñez y la adolescencia mirando documentales de armas medievales sin tener fantasías cuasi eróticas con hacer algo parecido.

Esto lo grabé hace ya meses cuando los angones eran nuevos, inicialmente pensé que lo repetiría haciéndolo todo mejor, darle algo de glamour y eso, luego estuve seguro de que lo editaría antes de subirlo, al menos para arreglarlo un poco, ahora que me volví realista sé que no pasará ninguna de estas cosas, así que para que no muera en el olvido de mi disco duro, va como va.

"Porobé" mis angones contra el escudo vikingo obeso porque ese día no tenía nada mejor que hacer. Y como a esta hora si tengo muchas mejores cosas que hacer, pues procrastino y lo subo. Como se recordará las puntas son de hierro y no están templadas, pero están endurecidas por picado, la verdad me sorprende lo mucho que aguantan y retienen el filo.


Las afilé primero a lima y luego con piedra, la grande tiene unas barbas especialmente aterradoras.


No hará falta mencionar que los angones en vuelo son una cosa de temer sobre todo si aciertan a alguien en partes blandas, partes que a los humanos nos sobran, sobre todo si estamos gordos. En fín, disfruten ustedes:
video

Los lanzamientos son malos, en otras ocasiones no filmadas logré que la punta del angón atravesara el escudo con un buen pedazo de asta incluido, aun cuando como repito en el video, el escudo no es histórico, es una bestia demasiado gruesa y pesada.
En la primera oportunidad el primer angón solo rozó el borde superior del escudo causando un corte en el cuero crudo, eso hubiera sido perfecto pues de habría metido en la garganta del tipo que sostenía el escudo, pero para efectos de esta prueba no funciona, después de ese roce se golpeó contra una piedra torciéndose un poco el asta, pero como se ve pude repararlo en un segundo, enderezándola contra el muslo. El segundo solo lo arrojé por arrojarlo pues el escudo estaba caído por el roce del primero.
En la segunda vuelta el primer angón, el de la punta grande, golpeó de lleno en el borde del umbo, 4mm de hierro nada más, así que apenas y dejó un rasguño, se dobló su asta de forma importante. De todos modos la actuación del de punta pequeña no estuvo nada mal, se clavó bien duro y a un escudo histórico o a un cuerpo humano lo habría pasado fácilmente.

Sepan que empiezo a tomarme en serio esto de la documentación en video, ya mostraré cosas más decentes en breve.


22 de noviembre de 2014

Gato gato ¿dónde estás?


No todo son armas, hay demasiadas cosas como para tener un respiro alguna vez.

Un libro para niños (sí, un libro) (sí, para niños) hecho en colaboración con mi amigo Pulga para un concurso que obviamente no ganamos. Sí, hago libros infantiles también, cosas más bizarras ha visto el mundo.

La historia está escrita a modo de poema con cada estrofa ilustrada, combinación de dibujos a mano y edición digital.


Trata sobre un gato que desaparece. Hablando de de desapariciones y de incertidumbre.


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7 de septiembre de 2014

Desfaciendo entuertos I, El Martillo de Guerra.

Una de las cosas que he aprendido es que cuando se trata de construir cosas, por más clara que este la idea, es muy probable que en la practica surjan detalles insospechados, pero muy importantes puesto que tienen que veer con el uso real de la cosa. Y las armas medievales no son la excepción. Por ello la conveniencia de que esa cosa quede mal ante uno mismo o ante un amigo que no tenga empacho en comprender la situación y regresarla a la linea de producción para corregir sus defectos.

Esto fue lo que ocurrió con el martillo de guerra que hice hace tiempo para mi amigo Ramón y que publiqué en su momento.



Bueno, no estaba tan mal y nadie perdió algún miembro por su mala fabricación tampoco, el engendro tenía dos detalles a saber:

*El puño era exageradamente grueso, no admitía manos más pequeñas que las del Gigante André.

*Con el uso (es imposible no jugar a golpear cosas con este bebé) la cabeza se aflojó un poco.

El detalle del mango fue una negligencia mía de la que no fui del todo consciente por entregar el arma a toda priesa, en aquella ocasión encordé el mango con un cordón demasiado grueso y encima lo cubrí con vaqueta bien gorda, además quedó con una sección casi redonda, algo pésimamente anatómico.

Lo de la cabeza no es novedad en realidad, como se recordará remaché el asta de fierro por encima del ojo de la cabeza. La "montura" del remachado del asta por sobre la cabeza fue más bien pequeña, sinceramente yo creí que serìa suficiente, pero ya he visto que no, además al ser de simple y blando fierro y, expuesto a golpes no es de extrañar que cediera un poco llegando a producirse un pequeño juego.

Después de muuuuuchooooo tiempo de que el martillo fuese un poco más que un adorno inútil por estos defectos, llegó el momento de ponerlo en condiciones.

Así fue como desempaqué el martillo que me hizo llegar Ramón junto con otras cosas necesitadas de tuning de las que ya iremos hablando:


Como se ve, intentando mejorar el agarre mi amigo eliminó el cuero y el cordón exponiendo solo la madera, con lo que él solucionó efectivamente el problema, aunque solo las dos mitades de madera pegadas serían algo débiles para usarlo rigurosamente, (claro que nadie va a ir a la guerra a perforar yelmos con esta cosa, pero hay que trabajar en él como si verdaderamente fuera a ocurrir) era menester reforzarlo y además había que mejorarlo estéticamente.

Lo más importante era arreglar bien la cabeza que presentaba un ligero bailoteo.
Cogí un martillo de bola pequeño y con paciencia, suavemente y en frío fui golpeando y deformando el remache de la parte superior hasta extenderlo y apretarlo mucho más y dejar la cabeza sólidamente fija:


Pero para estar completamente seguros de que no se moverá, tomé otra medida: un remache pasante. Taladré la cabeza del martillo asegurandome de pasar también por el asta atravesando todo el conjunto:



Por ese agujeríto pasé un clavo de acero muy muy apretado a golpes, cuando logré meterlo todo (no sin muchas maldiciones) corté el sobrante y lo remaché asegurándome de dejarlo bien apretado. Por si fuera poco todavía golpeé y apreté aún más el remache superior. Ahora si, esto no se afloja por nada:


Siguiendo con el agarre del martillo lo único que necesité fue rebajar más la madera para dejar espacio al nuevo encordado y al nuevo cuero.


Una vez rebajada lo suficiente la madera volví a encordar el puño, a plastificar el hilo con resina epoxi, en esta ocasiòn no encontrè la resina transparente que he usado siempre y comprè otra color negro con agregado de acero, que aparte de adherirse al endurecerse queda como un plàstico muy duro




Luego a cubrirlo con cuero -está vez más fino- fijado o con pegamento de contacto y apretado encordandòlo encima, teniendo esta vez una bonita y cómoda sección oval lo suficientemente fina como para que lo use una señorita.


Para rematar me puse artístico con mi juego de limas pequeñitas y adorné un poco la cabeza de armas, verse bien no está peleado con la la letalidad. Repulida y aceitada general y de regreso a tu hogar, criatura.


Y así puedo dar por terminado finalmente este trabajo después de tanto tiempo. Sobre todo aprendí cosas importantes para que trabajos futuros salgan bien pensados y no den dolores de cabeza a sus amos. El martillo está listo para regresar al estante de exhibición, con la plena confianza de que si el orden establecido y la tecnología colapsan sumiendo al mundo en la anarquía y en emocionantes combates cuerpo a cuerpo por las calles de nuestras ciudades, o si comienza el apocalipsís zombie, siempre estará listo para lo que sea y, con estilo.




17 de abril de 2014

El Angón.

En EL INTENTO DE ARMERIA ciertamente pecamos de desatendidos, vagos y perezosos, o lo que es peor,  estar sumidos en una desidia de lo más aletrgante y asquerosa, tal como lo demuestra don Godo viendo pasar la vida tumbado en el perpunte.


Pero si tenemos una virtud, si es que se le puede llamars así, es que bajo presión es posible trabajar a un ritmo vertigínoso y hacer todo lo que no se ha hecho antes, bueno no todo, pero cualquier cosa tangible, que ya es algo. Es lo que pasa siempre que se acerca el Festival Medieval de Guanajuato, y vaya que este año hay trabajo pendiente, bueno, una cosa que milagrosamente he terminado es un tema que me tenía seducido desde hace mucho, un arma arrojadiza llamada Angón.

Un angón es un arma tardoantigua-medieval, no es más que un tipo de jabalina que tiene su origen en el pillum romano y su vida operativa se extendió por prácticamente toda la Edad Media, para conocer sus pormenores recomiendo ampliamente la lectura de la entrada que el Sr. Amo del Castillo le dedicó en su momento.

Como su antecesor el pillum, con el que los romanos hicieron tanto estrago por donde pasaron, el angón era una jabalina de punta pequeña unida a un fierro largo y delgado diseñado para doblarse al impactar y/o a ser un estorbo irrompible una vez que la cabeza se clavaba en el escudo del enemigo o en sus propias carnes, eran pues armas de choque que se arrojaban unos metros antes de llegar al cuerpo a cuerpo, aunque no son nada descartables como armas para el cuerpo a cuerpo tampoco, pues aunque puedan parecer frágiles tienen un gran tramo de fierro tras la punta lo que las hace menos vulnerables que las armas de asta de madera normales. Lo que define al angón es que pasó a tener puntas barbadas y más delgadas que las piramidales de los pillum, además de cambiar el modo en que se fija al asta, el pillum tenía un extremo plano que se encastraba en la madera y se remachaba como si fueran cachas, el angón tenía un cubo de enmangue como el de cualquier lanza. De hecho me parece que el pillum es más fácil de construir y más apropiado para una cadena de montaje a gran escala. pero el angón es más simple de reparar y mantener, por ejemplo para cambiar un asta rota ni se prescisaban de herramientas, que el pillun si habría requerido, el cambio debió ser por las adaptaciones a los recursos de un imperio en declive y a la hechura que acostumbraban los pueblos bárbaros que dieron su interpretación del pillum, y como al final del imperio los ejercitos romanos y los reinos posteriores eran de origen bárbaro, pues fue el diseño que perduró.

Entonces el arma es simple, un cubo de enmangue unido a un hierro largo y fino que se va aguzando y es rematado por una puntita barbada, comencemos. Empecé con una barra de fierro de sección redonda de 1cm de diámetro forjando la punta.


Como se puede ver simplemente aplasté a golpes un extremo de la barra para formar una hoja y adelgacé lo demás, en la foto se ve que que estoy cortando con un cincel, esto es para separar y empezar a formar las barbas.


Como mencioné las barbas son la firma distintiva del angón, le harían al enemigo lo mismo que un arpón a un pez, este es el primer diseño que hice, pero no aparecerá con los terminados porque lo quebré por error jugando: las barbas entre más largas más espectaculares, pero también más frágiles.


Es básicamente fácil de hacer, una vez definida la punta solo resta estirar y adelgazar la barra para formar un astil fino, que se mantenga recto pero tenga propensión a torcerse (no demasiado, no queremos un alambre) ante un impacto, y luego forjar el cubo para encabarlo. El lector avezado habrá notado que con una barrita de hierro de 1cm de diámetro no voy a tener material suficiente para sacar un cubo de enmangue decente, y es bien cierto, por eso tuve que recurrir a una plan suplementario: soldar el cubo de enmangue.

Aplané solo un poco el extremo opuesto a la punta.

 Luego con la segueta o sierra de arco hice un corte fino en esta parte para dividirlo en dos y tener una especie de pico de pato, la foto es muy mala, pero atrás se puede ver el otro angón en espera de recibir el mismo tratamiento.

Entonces le metí un pedacito de chapa de 4mm de grosor, desbasté un poco en forma de cuña el borde que entra en la barra a fin de que encastraran bien, y luego apreté perfectamente el sandwich a martillazos, como sé ve también limpié con el esmeril la chapa, para que el caldeo sea exitoso es importante que ambas piezas estén con el metal expuesto y bien limpio.

Vamos a la fragua y metemos esto hasta que tome una temperatura bien alta, unos 1200° o un amarillo muy brillante tirando a blanco. Al golpear hay que distinguir muy bien entre soldar y deformar, recordando que no se pueden hacer ambas cosas a la vez (ese fue mi error mucho tiempo), se suelda con golpes más bien suaves y bien colocados, comenzando por el medio y desplazándolos a los bordes de la pieza, una vez bien soldado ya se puede golpear más fuerte para cambiar la forma de la pieza. no hay que olvidar ponerle bórax cada vez que se regresa a la fragua:

Aquí ya está sólidamente caldeado el conjunto


Aplasté  el sanwich para bajar el grosor, luego corté con el cincel lo sobrante para quedarme con una forma triangular.


 Lo afino a golpes para estirarlo y reducir el espesor.


Y comienzo a doblarlo en caliente y con cuidado, hasta cerrarlo y conseguir un cono razonablemente bien hecho. Claro que partiendo de una barra más gruesa se puede sacar el cubo de enmangue de la misma pieza sin problemas, solo que habrá que pasar otro rato aplanandola para extender el cubo y para adelgazar el astil, soldar me ha representado ciertamente un gran ahorro de tiempo y trabajo.




Ya solo queda formar bien la punta, en mi caso desde la forja tienen sección romboidal que definí bien con lima y luego con una piedra de afilar. Un punto importante es recocer las astas de fierro, la esencia de estas armas es que puedan resistir muchos golpes, dobleces, reparaciones aún en condiciones precarias que probablemente se harían hasta en frío, o hachazos propinados por un enemigo desesperado porque tiene esa cosa colgando de su escudo y los contrarios se le vienen encima, puede que la doble, pero no debe poder partirla. Así que deben estar bien suaves, se meten a la fragua, se calientan al rojo y se dejan allí toda la noche enfriándose lentamente en las cenizas, a la mañana están bien blandas, listas para recibir castigo.


Y terminamos con algo así, no les di ninguna labor de acabado, los dejé tal cual salieron de la fragua, como algo hecho por necesidad por el herrero de la aldea:


Las puntas habrían sido de simple hierro como toda la pieza, quizá con un templecillo ligero o muy probablemente endurecidas mediante picado, que es lo que yo he hecho.

La punta de arriba tiene la forma más típica de los angones altomedievales, una punta en forma de hoja de laurel con sendas barbas, la otra es más pequeña, no es mayor a la de una flecha, pero me asusta incluso más que la otra por su obscena capacidad de penetración, están sin afilar, quizá me anime a afilarlas para hacer alguna prueba de penetración.
Acá ya con sus astas, simples palos de escoba. El más largo es el de la punta de hoja, mide 1.97m de los que 90cm son hierro, el de la punta pequeña es ligeramente más corto, pero más pesado porque el cubo de enmangue tiene mayor longitud y sobre todo es muy grueso, pesa 800g, el otro debe andar por los 600 y pico.

No tienen filo pero aún así pueden clavarse con una facilidad pasmosa, son armas muy bien pensadas y efectivas. Cuando se arrojan, al llevar todo el hierro y el asta de madera detrás, el peso y luego la tendencia de toda el arma a vibrar al clavarse son aterradoras, es fácil imaginar a un hombre atravesado de parte a parte. Si un angón te llegaba a acertar aún si no fuese en una parte vital, la batalla se habría acabado para ti, con las barbas haciendo presa, sería imposible sacarlo sin hacer una herida abierta muy aparatosa e imposibilitante en poco tiempo, además llevar eso colgando debía ser algo ciertamente incómodo, sobre todo por estar rodeado de tipos tirando alaridos y moliendose a hachazos y lanzadas. Les veo mucho potencial también como armas de caza, me pregunto si su prosperidad tendría que ver con posibles usos múltiples favorecidos por gentes de otras culturas y así diferir drásticamente del pillun romano, objeto completamente militar que dependía de férrea disciplina para ser efectivo, mientras que el angón pudo ser quizá un poco más flexible.

En fin, me voy a seguir trabajndo y ya les mostraré más cosas en breve. Un saludo.



4 de febrero de 2014

Feliz Cumpleaños, INTENTO DE ARMERIA.


Es 4 de febrero, hace poco mirando entradas viejas me dí cuenta de que se acercaba el cumpleaños de mi blogcito, apenas me puse a hacer cuentas y me sorprendí mucho de que no me alcanzaban los dedos de una mano, tiene 6 años si estoy lo bastante sobrio, me parece demasiado.
Demasiado porque se ha pasado muy pero muy rápido el tiempo, más de 1/4 de mi vida. Y esto de hacer armas medievales me ha parecido frustrantemente lento desde que comencé, no es que presuma pero creo que he tenido cierto éxito, que he aprendido muy rápido, al menos teóricamente y casi todas las cosas que intenté me quedan medio decentes a la primera, y aún así es muy vergonzoso lo pequeño de mi producción y no tanto en cantidad, sino que con lo que ya sé, con más constancia podría tener resultados mucho mejores o haber concluido y tocado temas que llevo tiempo eludiendo. Creo que podría dividir todo este tiempo en 3 etapas:

1. No tenía puta idea de nada.
Tuve la fortuna de crecer en un pueblo pequeñito, en una casa grande, donde durante años, salvo por mis juguetes yo era el articulo más nuevo, (hasta el perro, el gato, las gallinas y los cerdos eran más viejos que yo), tenía a mi disposición habitaciones enteras, con camas en donde nadie dormía por las noches, llenas de libros, revistas, muebles, ropa, maderas, fierros, maquinas de coser y de escribir, leña que nadie quemó, herramientas...... puras cosas de parientes que no conocí porque llegué muy tarde, y al parecer llevaban prisa. Pero todo aquello eran entretenimientos y materiales para mí, igual de entonces viene mi gusto por lo viejo, quién sabe. Además siempre fuí un niño enfermo, más bien flaco y ojeroso que no podía salir mucho de casa. Desde entonces recuerdo que hacía "mesas", "sillas" espaditas de madera, arcos y flechas......... destruí un montón de cosas para ver como eran por dentro (juguetes mios y objetos con las que hoy ganaría una fortuna vendiéndoselos a los jipsters como "vintage"). Como fuera, me salvé de ir a alcanzar a aquellos parientes y ya más grande mi madre me metió a un taller de carpintería a aprender, (lo que en realidad quería era no tenerme suelto por la casa al menos un rato, porque aunque ya tenía mejor salud lo huraño se me quedó, así que o destrozaba la casa o me iba solo por el monte con quien sabe cuantos peligros, y es bien sabido que convivir con una sierra eléctrica es mucho más seguro que dibujar dinosaurios tranquilamente bajo un árbol) y aquello de seguir diseños previamente dibujados, medir y usar herramientas me encantó realmente.

Esto de fabricar armas medievales creo que es un resultado natural de lo que yo sabía y lo que me gustaba hacer, y de saber que otras gentes también se interesaba por esas cosas y además las hacían sin ser profesionales o saber mucho ello.
Conocimientos generales de historia los tenía, siempre me encantó leer de eso, pero también un montón de ideas erróneas infectando esos conocimientos, como bien sabemos, cariñosamente prodigadas por la cultura pop; las revistas, el cine, la televisión, los videojuegos......también hay que reconocer estas influencias, pues si bien son incorrectas y sacrílegas a la historia, han sabido inculcarnos gusto por todo lo épico, las armas, los tiempos perdidos.....
Sabía cosas de usar herramientas y de procesos artesanales, aunque con mi modesta formación de carpintero, un oficio como la herrería era de lo más fascinante e intimidante, pero la inquietud estaba plantada (¿a quien no le gustaría pasearse por allí con el peso de una armadura en el cuerpo y admirando su gallarda estampa en los aparadores de las tiendas y las ventanillas de los coches?.....bueno quitemos a la gente, no hay nadie viendo más que uno mismo y Dios -en el caso de que exista y le interese ver tal cosa- ¿eh?, ¿a quién no?).
Tuve acceso a Internet y entonces terminé de malograrme (y no solo por el porno) en ese primer acrecimiento había un orgasmo al día por lo menos (y no solo por el porno) al buscar en Internet y darse cuenta que hacer cosas como una cota de malla estaban al alcance de cualquiera, sí, hasta de uno.
De los sitios que más me impresionaron por entonces sin duda el referente es el blog de Axil, que mucho tiempo seguí de forma anónima hasta que decidí comentarle y después hacer mi propio blog.
En esa época era como un desamparado, no sabía nada, nisiquiera estaba seguro de como obtener conocimientos, porque leer es una cosa pero por mucho que quien lo escribe se esfuerce siempre hay mil sutilezas que no se pueden explicar, antes el maestro del taller debía resolver eso, quizá con su correspondiente regaño por ser tan bruto, pero Internet ha creado una raza de seres con acceso a demasiada información (y fotos de gatos) pero sin idea de lo más mínimo.
 Así que es un proceso muy divertido intentar hacer lo que uno lee y mira tal como uno lo entiende o cree entenderlo. Aquí es cuando uno se pasa horas frente a una pieza de metal sin que esta avance prácticamente nada para ver luego que esta hechada a perder, o anda por todas la ferreterías de la comarca haciendo preguntas tontas, buscando cosas que nadie vende y no comprando nada, o comprando lo que nos mete el listillo tras el mostrador. Pero también es un a época con grandes satisfacciónes, como ese retalito de malla que uno pudo tejer de una sola vez sin confundirse......bueno, un par de veces, pero fueron errores que no precisaron de destejer casi todo solo para entender que andaba mal.

2.Aprendiendo.
Esta fue una etapa de aprendizaje vertiginoso y de perder el miedo, de pronto tejer malla no es suficiente, eso es una pequeña parte de todo lo que necesitamos, vámos, de niño no ambicionabas una cota de malla, soñabas con una espada o un hacha. Hay que hacer una espada.....es muy simpático que todos queremos comenzar por allí, sea que queremos una katana, o una espada de tal película.....para darnos cuenta de que esa cosa que hicimos con forma de espada es impresentable, que se dobla y se queda doblada....un asco.... hay que empezar por lo básico. Montar una fragua. Hacer acopio de herramientas. Herramientas difíciles de encontrar o sustituir. Aprender lo básico cuesta mucho y es algo que no se puede hacer de otra manera más que practicando y practicando, por más superdotado que uno se crea, lo que no se puede saltar, no se puede saltar. Hacer armas blancas medianamente bien exige mucho, más de lo que parece, es una combinación de varios procesos y es de las cosas más increíblemente divertidas, satisfactorias, relajantes y demandantes que conozco (junto con hacer el amor).

Se empieza por cosas pequeñitas, un cuchillo quizá, pero incluso para eso hay que saber con que material se puede hacer. Y como identificarlo, Y donde conseguirlo. El sitio de Internet que más me marcó en estos aspectos es El Foro Armas Blancas, (si te registras presentate en la sección correspondiente y antes de preguntar nada busca en los temas pasados, seguro que tu duda ya fue magistralmente tratada hace años) este foro argentino es el compendio más basto de información concerniente al trabajo artesanal de acero en español, hay mucha gente que sabe mucho, te llegas a identificar fuertemente con ellos, con los que preguntan y con los que explican, porque has pasado por situaciones similares o en base a lo que ya conoces comprendes las cosas nuevas y tu mente empieza a llenar los huecos sin ayuda externa, y entonces ocurre. Sigues practicando y te das cuenta de todo lo que puedes hacer con tus herramientas y tus materiales, de pronto ya no estás limitado a hacer lo que lees como siguiendo una receta de cocina . De algún modo sentí que me volví más autosuficiente, es algo que no sé explicar muy bien pero ya entiendo perfectamente mi evolución y mi posición con respecto a tooooodo lo que me falta, que sigue siendo práctica, práctica, práctica. Otra cosa muy pero muy importante de un foro como este es que al mostrar tus trabajos te encuentras con opiniones objetivas, y eso es algo que todos en lo que sea que hagamos necesitamos, es mejor una critìca tipo:"¿y esas rayas?, ¿che, sos alergico a las lijas?", que palmaditas estúpidas en la espalda y palabras suaves de gente buena que tiene miedo a traumarte y que necesites 3 años de terapia solo porque eres nuevo en esto y estas empezando.Conocer los alcances de uno mismo con respecto a los resultados que son posibles de alcanzar es en realidad mucho más duro que cuando no se sabe nada, y también más alentador. Pero hay muchas pequeñas victorias y detalles que dan risa, por mencionar uno: antes peregrinaba en las ferreterías buscando remaches y frustrandome porque en ningún lado había, ahora eso es impensable porque cositas como los remaches son algo que yo puedo hacer fácilmente y a mi pleno gusto, pero antes no sabía como. A parte de internet pude conocer en persona y en mi propio país gente con los mismos intereses, principalmente a Ramón y asistir a eventos donde usar las cosas que hago.

3. Practicando.
Ahora estoy en un punto donde casi ya no leo ni busco información sobre procesos de trabajo, de todos modos estoy en una etapa muy básica dentro de la que me puedo mover con cierta holgura, existen conocimientos, instrumental y materiales muy avanzados con los que ni sueño trabajar en este momento. Lo que más hago es mirar imágenes de armamento histórico o de trabajos de gente que sabe mucho más que yo, y hacer algo de ingeniería inversa en la mente, imaginarme como lo hicieron o resolvieron tal cosa. Lo que sigo aprendiendo es a base de como intento hacer eso que me imagino, si me sale una cagada cambio el plan y si sale bien me pavoneo bonitamente. es cosa de tomar lo básico y pulirlo y pulirlo hasta extremos donde uno no creía poder llegar. Pero el lugar donde estoy es muy mediocre, pues siempre le he dedicado muy poco tiempo a este trabajo.

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No dejo de sorprenderme con la cantidad  de visitas que tengo y de donde llegan y lo que están buscando, o ver que hay gente que abre el blog usando un traductor para intentar leer mis entradas en todo tipo de idiomas. Desde hace tiempo el blog del Sr. Amo del Castillo, Castra in Lusitania es la vía por donde más visitas me llegan, pero hablo de muchas, muchas muchas, casi tantas como todas las otras fuentes juntas. En orden los países desde donde más se lee este blog son:  España, México, Argentina, Chile, Estados Unidos, Colombia, Perú, Venezuela, Alemania y Uruguay. Me he dado cuenta de que hay muchas visitas de gente de Europa y Estados Unidos con particular fijación con algunas de las entradas y usan traductores para leerlas en sus idiomas, aunque me gusta mucho que se interesen, esto me preocupa un poco, no sé como lo estarán entendiendo, creo que para el futuro sería mejor documentar en vídeos, por ejemplo.

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Estoy en un momento interesante que amenaza mucho el futuro de mi blog, pero solo de momento, quizá por un tiempo. Acabo de dejar la casa de mis padres, y también la universidad, al menos por ahora, eso no lo tengo definido. Siempre he tenido gusto por otras actividades que no he mencionado aquí y ahora intento dedicarme a ellas, y espero poder integrar en esto todo lo que he aprendido en estos años con Internet y mi blog y reproduciendo armas antiguas. Sé que tendré irremediablemente que dedicarme a algo que implique diseñar y construir cosas y usar las manos y los materiales en directo, no es algo que pueda solucionar pintando paisajitos o armando especieros los sábados por la tarde, en una oficina me voy a morir.
Es curioso porque cuando hice este blog pensaba que iba a ser un hobby nada más, algo para divertirme después de las cosas reales, y aunque lo tengo tan abandonado resultó muy importante y no por la temática de los trabajos, sino por el trabajo y la investigación en si misma, y por algunas cosas màs, porque yo ya traía algo pero no lo hubiese cultivado ni hubiese conocido el placer de trabajar si no me hubiera metido en esto, ni estaría de madrugada escribiendo tantos disparates aquí.

Si acaso esa extraña afición por comer a diario u otra cosa me hace tragarme esto, ustedes ya lo habrán leído y entonces no podría volver a plantar cara ante vuestras mercedes y el blog se va al carajo, cosas que me pesarían mucho, pero sé que no pasarán.

Nos leemos-vemos pronto.










                                                              Ego Ismael.