19 de junio de 2017

Cuchillo del Día de Padre.

Hola, mis fieles lectores. Hoy habrá algo muy ligero, es una modificacion que hice a partir de un viejo cuchillo.

Desde que recuerdo esta masa de óxido andaba rodando por el corral de la casa, era una hoja de cuchillo o machete pequeño industrial de marca desconocida, según dice mi padre era de mi bisabuelo, de oficio carnicero, él lo recuerda vagamente aun con cachas y en uso cuando era muy pequeño. Pero en algún momento se quebró parcialmente y quedó abandonado.. hasta ahora.



En estos días lo examiné para ver si podía darle una nueva vida, el mayor problema eran dos fisuras casi a la mitad de la hoja, me di cuenta de que se quebró por estar demasiado duro seguramente por un error de fabricación, es un acero al carbono alto, apostaría a que 1095 un material que podemos ver en muchas herramientas industriales antiguas.


Lo partí por las fisuras e imaginé un pequeño cuchillo a partir de la espiga.


Recorté con el esmeril con cuidado, echando abundante agua y cortando por periodos cortos para no destemplar. Recorté una hoja "spear point" que es muy apta para todo tipo de labores, y un mango ergonómico.


Lo metí en vinagre para sacar todo el oxido, aprox unas 24 horas.



Afortunadamente el acero estaba muy entero y con un picado profundo que le aseguraba al futuro cuchillo carácter y un aspecto interesante.


Desbasté la nueva geometría de la hoja usando un disco de lija, igual que al cortar con mucha agua y periodos cortos para no destemplar.


Comencé a pulir y me di cuenta de por que el cuchillo se rompió hace tantas décadas; si estaba excesivamente duro, me apareció una pequeña grieta en el filo solo por la ligera flexión a la que lo sometí al pulir:

Si lo notaba duro pero creía que el nivel de estrés que quebró el cuchillo grande no afectaría a este pequeño, que además tendría una capacidad de retención barbara. Pues no. le metí dos ciclos de revenido con el soplete calentando desde la espiga para bajar la dureza.


Una vez seguro de que ya no había riesgos de fisuras conservando una excelente dureza y de eliminar esa pequeña grieta por desbaste pude continuar.
Pulí la hoja.


Abocardé el agujero trasero para meter un pasatiento de tubo mas ancho, fue muy fácil porque al revenir esta parte quedo sin temple alguno.


Saqué las cachas de una rama de almendro que me consiguió mi padre, llevaba mucho tiempo cortada por lo que estaba perfectamente seca. Es una madera que me encantó, dura, muy cerrada y de color claro con vetas muy discretas.


Armé el conjunto pegando las cachas con resina epóxica, y asegurandolas con un remache de aluminio y el remache-pasatiento de cobre. Y listo.



 Ayer se lo regalé a mi padre y le encantó, no puede creer que lo haya sacado de ese fierro mohoso, que además le trae recuerdos. Es una buena herramienta, muy simple y útil para pelar tunas, y cortar el queso o el chorizo cuando salga al campo.


Un Saludo.

8 de junio de 2017

Forja de un cuchillo de resorte de automovíl.

Hola. Por Fin esta lloviendo fuerte, hasta el momento era el año mas seco que recuerdo desde.... no sé, desde que empecé a fijarme en el clima, y luego hay quien dice que el calentamiento global no existe (y yo no ayudo mucho con mi alegre quema de gas y carbón). Estoy todo mojado por andar acomodando recipientes para colectar agua para un proyecto de curtido que no puede esperar mas.

Lo único que haré es asegurar la entrada del mes, aunque intentaré que junio no se me vaya solo con esto, así que va el proceso de forja de un cuchillito raro de acero de muelle espiral de automóvil:


Estos muelles se fabrican de acero 9260, un acero aleado con silicio, ya se sabe que el documento que recomiendo para conocer este acero y el 5160 es éste escrito por el maestro Leonardo Daneluz.


Enderezo...


Aplano y estiro la hoja.


Inicialmente quería hacer algo parecido a un criollo argentino pero todo se torció, literalmente. Se me salió lo barroco salomónico y decidí retorcer un tramo de la barrita para adornar el botón, aunque creo que me pasé con la longitud del mismo y eso condenó el cuchillo a la rareza y la inclasificación eternas. Basta tomar la barra caliente con dos llaves y girar en sentidos opuestos.



Estiré un poco mas la espiga y la terminé de definir a lima.







Normalicé y temple al completo, excepto por la punta de la espiga para poder remachar, revení y pulí hasta el grano 400, a la hoja le dí un baño de cloruro férrico.
El mango lo hice con madera de nogal americano de un pedazo de cabo de hacha que tenía por aquí, rodajas de cuero y arandelas de bronce al inicio y al final, todo va pegado con resina epóxica y la espiga remachada.

Y quedó algo....extraño.






Tiene una hoja genérica que me salio prácticamente en automático, es como de los cuchillos tradicionales que he visto aquí en México llamados "Matapuercos" (porque se usaban para matar cerdos, y eran además armas de pelea muy socorridas, así que por extensión se le llamaba puerco al enemigo), descendientes de alguna tipología española, pero tiene un botón torcido larguísimo y un mango que me recuerda a los cuchillos filipinos.
Es una de las cosas mas raras que he hecho, aunque tiene su simpatía, creo.



Un Saludo.

11 de mayo de 2017

La Trágica y Terrible Historia de la Guarda de Acero.

El día de hoy, mis queridos niños, les traigo una historia muy triste y melancólica, no se preocupen que no habrá muchas letras, solamente fotografías, es que los quiero tanto que me apenaría sobremanera agobiarlos con cualquier cosa más larga que un tweet.




























Pero al intentar darle el ajuste final haciéndola encastrar en la hoja con unos golpes, sobrevino el desastre y el mundo se detuvo......



Allí tenemos un pisapapeles demasiado chulo, si me preguntan.


Según mi conciencia, que es repugnante en casi todo menos en estas cosas, hice bien los tratamientos térmicos, hasta la he golpeado y no cede en ningún otro punto, al contrario, es muy elástica. Así que debió ser un error de forja, algún golpe demasiado fuerte y demasiado en frío, quizá aderezado con una pésima posición y adiós; pero al menos me he dado cuenta yo ahora y no el señor caballero en plena refriega. Esto es un recordatorio de que trabajar con una pieza de acero de geometría algo complicada y fina es muy diferente a hacer hojas de cuchillos, donde la mente se habitúa a ver todo en solo dos dimensiones. Y también me queda claro que si quiero hacer una guarda templada esta debe ser considerablemente mas blanda que la hoja, pues es más fácil que la guarda se expanda que comprimir la hoja.

En fin, mañana o mejor dicho, hoy en unas horas me levantaré a forjar una nueva guarda, pero esta vez voy a la segura: de confiable y manso hierro que claro, tendrá que ser más gordita para dar garantías de resistencia, sin la delgadez y elegancia que nos permite el brioso y viríl acero.......¿O debería volver a la carga con el acero?...... ya veremos, porque ahora me caigo de sueño.