9 de diciembre de 2014

Test angones.

Pésimo audio, pésima técnica, pésima cámara, pésimo vídeo.

Pero es imposible pasar la niñez y la adolescencia mirando documentales de armas medievales sin tener fantasías cuasi eróticas con hacer algo parecido.

Esto lo grabé hace ya meses cuando los angones eran nuevos, inicialmente pensé que lo repetiría haciéndolo todo mejor, darle algo de glamour y eso, luego estuve seguro de que lo editaría antes de subirlo, al menos para arreglarlo un poco, ahora que me volví realista sé que no pasará ninguna de estas cosas, así que para que no muera en el olvido de mi disco duro, va como va.

"Porobé" mis angones contra el escudo vikingo obeso porque ese día no tenía nada mejor que hacer. Y como a esta hora si tengo muchas mejores cosas que hacer, pues procrastino y lo subo. Como se recordará las puntas son de hierro y no están templadas, pero están endurecidas por picado, la verdad me sorprende lo mucho que aguantan y retienen el filo.


Las afilé primero a lima y luego con piedra, la grande tiene unas barbas especialmente aterradoras.


No hará falta mencionar que los angones en vuelo son una cosa de temer sobre todo si aciertan a alguien en partes blandas, partes que a los humanos nos sobran, sobre todo si estamos gordos. En fín, disfruten ustedes:
video

Los lanzamientos son malos, en otras ocasiones no filmadas logré que la punta del angón atravesara el escudo con un buen pedazo de asta incluido, aun cuando como repito en el video, el escudo no es histórico, es una bestia demasiado gruesa y pesada.
En la primera oportunidad el primer angón solo rozó el borde superior del escudo causando un corte en el cuero crudo, eso hubiera sido perfecto pues de habría metido en la garganta del tipo que sostenía el escudo, pero para efectos de esta prueba no funciona, después de ese roce se golpeó contra una piedra torciéndose un poco el asta, pero como se ve pude repararlo en un segundo, enderezándola contra el muslo. El segundo solo lo arrojé por arrojarlo pues el escudo estaba caído por el roce del primero.
En la segunda vuelta el primer angón, el de la punta grande, golpeó de lleno en el borde del umbo, 4mm de hierro nada más, así que apenas y dejó un rasguño, se dobló su asta de forma importante. De todos modos la actuación del de punta pequeña no estuvo nada mal, se clavó bien duro y a un escudo histórico o a un cuerpo humano lo habría pasado fácilmente.

Sepan que empiezo a tomarme en serio esto de la documentación en video, ya mostraré cosas más decentes en breve.